El auge inmobiliario en la región antioqueña no ha sido planificado. Estudio revela errores y plantea alternativas.
Las cifras que denotan la presión al territorio del Oriente antioqueño son elocuentes. El 97 % de los bosques está deforestado y el 53 % del uso del suelo está compartido entre la vivienda, la industria y el comercio.
Esos indicadores revisten una alerta, pero plantean oportunidades para que esta región, considerada un brazo más del Valle de Aburrá, siga creciendo ordenadamente.
Y es que, a la par de los conceptos que advierten la degradación de recursos naturales, se muestra un vertiginoso desarrollo de la construcción en el Oriente: la valorización del suelo en 2015 de un 11,4 %, según datos de la Lonja Propiedad Raíz, y el consecuente aumento de la venta de vivienda en 500 % durante los últimos 7 años, de acuerdo con Camacol.
El crecimiento...
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