El premio le da una categoría universal al colombiano, que ahora tendrá un compromiso moral mayor.
Las ovaciones para quienes han recibido el Premio Nobel de Paz son proporcionales al peso con el que quedan en la historia. Desde ayer, Juan Manuel Santos dejó de ser solo un reelecto presidente de Colombia y artífice de un enrevesado proceso de paz con las Farc. Santos ahora es “funcionario de la Humanidad”.
Así lo describe Vicenç Fisas, exdirector de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, el hombre que conoce el abecé de los procesos de paz del mundo y el mismo que asesoró a Colombia en la fase exploratoria de los diálogos.
Ser galardonado con el Nobel, dice él, supone aceptar un compromiso de por vida para colaborar en la construcción de paz en cualquier lugar del planeta, y, por supuesto, dejar a un lado la...
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