Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6
La pólvora es muy bonita, pero peligrosa. Cuando uno ve que algo es muy bonito baja la guardia y elimina las barreras de protección, aumentando el riesgo. Cuando vemos las luces de las chispitas o de los fuegos artificiales les perdemos el respeto por lo coloridos, entonces bajamos la guardia y luego sufrimos la lesión por pólvora. Por ejemplo, esas chispitas generan una temperatura que pueden provocar un incendio, quemar un ojo o quemar nuestra barrera principal, que es la piel. Si algo que aparentemente es tan simple como una chispita puede generar una quemadura o que se encienda la ropa, qué se puede decir de otros tipos de pólvora, que pueden generar rupturas del tímpano por la explosión o daños oculares.
La mayoría de las personas que se quema por pólvora cree que domina y controla el riesgo, y que el que se quema es el que no sabe manipular la pólvora, pero resulta que se dan cuenta de que todos estamos expuestos solo cuando se queman, pierden una extremidad o la vida de alguien cercano. Lo más triste es que la población más afectada es la menor de edad. Nos tiene que quedar muy claro que los padres somos responsables de nuestros hijos no solo hasta que caminan o corren, en nuestro país somos niños hasta que cumplimos los 18 años y debemos mantener ese cuidado hacia nuestros hijos.