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Si la plata no alcanza, Petro tendrá que hacer un apretón y una barrida por tanto gasto burocrático. La teoría del exministro Mauricio Cárdenas es que se trata de “empleo militante” para elecciones de 2026.
La burocracia se está inflando de una manera particular en el gobierno de Gustavo Petro. Pero es importante distinguir dos tipos de empleados en el aparato del Estado. De un lado están los funcionarios públicos, que son militares, maestros, empleados de carrera, para el pago de cuya nómina el Gobierno destinó más de $60 billones en 2025. Eso significa un aumento del 26% desde 2023. Ese dato, aunque es alarmante, se explica en buena parte por el incremento del salario mínimo.
Del otro lado está la burocracia por OPS (órdenes de prestación de servicios), que son contratos bajo la categoría de “asesoría” o “servicios profesionales”, muchos de ellos “contratos corbata”, que el ministro o el director de entidad de turno da a discreción y están aumentado de manera escandalosa. Según Mauricio Cárdenas, el último año en el que él ofició de ministro de Hacienda, 2018, firmaron 87.000 de estos contratos en todo el año. Mientras que en el actual gobierno de Gustavo Petro solo en febrero fueron 140.000. Es decir, en un solo mes casi el doble de todo un año del gobierno Santos, lo que equivale a 5.000 contratos firmados en promedio cada día en febrero. ¿Será posible?
Incluso, dice Cárdenas, en la Cancillería tuvieron que poner una especie de “pico y placa” porque tras firmar 400 nuevos contratos corbata los beneficiados no caben en el Palacio de San Carlos. En la Dian también están sorprendidos viendo la cantidad de personas que están llegando sin tener mayor idea o experiencia. ¿Acaso les pusieron cuota de contratación para este 2025?
Sorprende que en medio de la crisis fiscal que vive el país esté crezca la burocracia de esa manera. O más bien parte del hueco fiscal se ha producido por esa repentina pandemia de contratitis. Examinemos, por ejemplo, el caso de la salud. El gobierno de Gustavo Petro intervino varias EPS que suman 60% de los usuarios. Eso significa que si en 2024 el giro del Gobierno a las EPS fue de más de $85 billones, Petro dispone ahora de $51 billones.
¿Qué está haciendo con ese dinero? En teoría lo gira a IPS y EPS. Sin embargo, la manera como la Nueva EPS se está desmoronando por falta de plata da pie a preguntar si parte de esa bolsa se está usando en contratos corbatas. Las cuadrillas de salud en territorio, por ejemplo, de las cuales Petro dijo haber creado 5.000, cada una con 9 personas, suman 45.000 nuevos contratos por OPS.
No acaba uno de entender por qué a ciertos gobernantes los atrapa una tremenda fascinación por repartir cargos a diestra y siniestra. No parecen darse cuenta de que con más funcionarios, el Estado comienza a tener problemas para su funcionamiento: más sueldos son un gasto fijo alto y constante que tiene que pagar el Estado, y al destinar más recursos para burocracia, hay menos margen para infraestructura, tecnología, innovación o programas sociales efectivos. El Estado se llena de grasa y pierde músculo.
El presidente Petro se defiende con la tesis keynesiana según la cual el Estado debe aumentar gastos y crear empleos públicos para que más gente tenga ingresos, se eleve el consumo y se dé un efecto multiplicador en la economía.
En efecto, el desempleo ha bajado de 10,3% en febrero de este año frente al 11,7% en igual mes del año anterior. Pero según el Dane, lo que más aumentó no fue el empleo público sino el empleo por cuenta propia, que equivale al rebusque diario. De los 977.000 puestos que se crearon en febrero, 674.000 fueron cuenta propia, es decir, siete de cada 10 empleos nuevos, lo que demuestra el drama de muchas familias que viven con ingresos muy bajos.
Si bien aumentar el empleo público ha ayudado a que el país tenga un crecimiento modesto, no ha dinamizado la economía como se esperaba porque con el gasto se ha abierto un hueco en las finanzas del Estado del tamaño de un cráter de unos $50 billones de pesos. Y ese inmenso faltante, es el que, entre otras razones, hizo que el Banco de la República mantuviera las tasas de interés esta semana, lo cual molestó sobremanera al presidente Petro.
Petro puede creer que multiplicar los gastos de funcionamiento es una buena idea, pero si la plata no alcanza tendrá que hacer gran apretón y barrida de tanto gasto burocrático porque no tendrá cómo pagar.
La teoría de Cárdenas es que se trata de “empleo militante” para las elecciones de 2026. En ese orden de ideas el presidente Gustavo Petro estaría tratando de arañar votos dando puestos. Si bien, puede haber algo de ello, no es la explicación completa. Petro también usó el programa de salud en el territorio en su alcaldía en Bogotá, con el mismo argumento de que la prevención en salud solo se puede hacer, según él, llevando a un equipo médico casa por casa. Pero lo cierto es que detrás de esa estrategia existe un interés de “evangelizar” en favor del Gobierno. Al menos así ocurría en Bogotá, en ese entonces una de las tareas de los equipos de salud era repartir el periódico de la Bogotá Humana escrito por la Alcaldía.