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Los efectos de la purga

Las renuncias en el Gobierno no solo evidencian un quiebre en la coalición original, sino también el alto costo que Petro está dispuesto a asumir para priorizar las habilidades políticas non sanctas de Benedetti.

02 de marzo de 2025
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  • Los efectos de la purga

Ya se va a completar un mes desde aquel inolvidable Consejo de Ministros televisado en el que Gustavo Petro no sólo dio una lección de liderazgo tóxico y dejó al descubierto las tremendas fracturas dentro de su equipo de gobierno, sino que desató un revolcón en su gabinete que curiosamente hoy no ha podido acabar de resolver.

Así como la purga de ministros se produjo en un consejo tipo reality, ahora la presentación de sus nuevos coequiperos también tuvo su toque teatral: con público y luces, Petro presentó a los nuevos ministros y embajadores en el Teatro Delia Zapata Olivella de Bogotá. Bien decía Mario Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo que “La política se ha convertido en una gran ceremonia mediática, en la que lo que importa no es lo que se hace, sino lo que se dice y cómo se presenta”.

Sin embargo, el sabor que ha quedado en la boca es el de que Petro se está quedando corto de equipo. En esa ceremonia no alcanzó a llenar las vacantes de los ministerios de Comercio Exterior, TIC (que anunció ayer en X), DNP y Despacho Presidencial. Incluso, se había dicho que saldría Gustavo Bolívar del DPS, pero él, que no hizo parte de los insurrectos sino que por el contrario le declaró su amor a Petro, anunció que seguirá en el gobierno.

Y es que el Presidente con esta movida demostró que definitivamente sí le molestó la sublevación de su propio equipo y, fiel a su estilo de que a quien se atreve a contradecirlo lo destituye, les aceptó la renuncia justo a quienes se le quejaron en público por haber puesto como jefe de despacho de Presidencia al controvertido Armando Benedetti.

Este cuarto revolcón ministerial revela un alto grado de inestabilidad del Gobierno. En lo que va corrido del año ha cambiado 11 de los 19 ministros, y con ello completa 51 ministros lo cual, considerando los que le falta por nombrar, equivale a un promedio de casi 3 ministros por cartera y eso que apenas llevamos dos años y medio de gobierno.

¿Cuál es la apuesta política de Petro con este nuevo remezón? Lo reconfiguración del poder en la Casa de Nariño que parece priorizar la supervivencia política de su proyecto sobre la coherencia ideológica.

En un giro tristemente irónico, el presidente optó por sacrificar a sus aliados históricos de izquierda —aquellos que lo acompañaron a lo largo de su carrera y en la construcción de su movimiento— para ceder espacio a figuras cuestionadas como Armando Benedetti y darle tajadas del poder al sector más desgastado del Partido Verde.

Entre las salidas más significativas se destacan las de Gloria Ramírez, Susana Muhammad y Juan David Correa, tres ministros que representaban la extraña combinación de alineación ideológica y capacidad ejecutiva. Ramírez, desde el Ministerio de Trabajo, fue clave en el avance de la reforma pensional, mientras que Muhamad, que en teoría va para el DNP pero aún no lo confirma Presidencia, desde Ambiente lideró transformaciones estructurales en la política ambiental del país, con una alta dosis de polémica. Sus renuncias no solo evidencian un quiebre en la coalición original del gobierno, sino también el alto costo que Petro está dispuesto a asumir para priorizar las habilidades políticas non sanctas de Benedetti.

El ahora exsenador emerge como el gran ganador. Se consolida como una figura clave del gobierno y, como nuevo ministro del Interior, asume oficialmente la responsabilidad de manejar el futuro político del proyecto petrista. Un precio que el presidente ha decidido pagar, pese a las múltiples investigaciones que rodean a Benedetti y a su tensa relación con sectores clave de la izquierda.

Incluso, si Angie Rodríguez es ratificada como directora del Dapre tomaría fuerza la interpretación de que se trata de una ficha menor que estaría a disposición de Benedetti para hacer sus movidas políticas y de mermelada.

En otro frente, la crisis desatada por la ofensiva del ELN en Catatumbo y el aumento de la violencia en varias regiones llevó a Petro a nombrar al general Pedro Sánchez como ministro de Defensa. Aunque su perfil operativo y experiencia son ampliamente reconocidos, su nombramiento rompe con la tradición civilista que caracterizaba esta cartera desde la Constitución de 1991.

Petro, quien en campaña defendió la prevalencia del mando civil sobre el militar, ahora contradice su propio discurso al entregar el Ministerio de Defensa a un oficial que estaba activo cuando se anunció su nombramiento pero apresuradamente pidió la baja para poder asumir la cartera, desdibujando la promesa inicial de que Iván Velásquez, uno de sus grandes aliados, reformaría las fuerzas militares. El paso de Velásquez se cierra como un rotundo fracaso, dejando a regiones como el Catatumbo, el Cauca, el Chocó y otras zonas del país bajo el yugo de la criminalidad.

A la vicepresidenta Francia Márquez la sacó de su cargo como Ministra de Igualdad. Ese relevo no es menor porque abrió esa caja de Pandora de una relación nunca suficientemente buena entre el presidente Petro y su compañera de fórmula electoral. Uno y otro se han lanzado pullas y directazos.

Los nombramientos de Antonio Sanguino, en Trabajo, y María Fernanda Rojas, en Transporte, son muestra de cómo gana terreno el Partido Verde en el gobierno; y el anuncio de Julian Molina como MinTIC, es una cuota al Partido de La U. Mientras que al frente de Deporte, Culturas e Igualdad, Petro puso perfiles no muy conocidos en el país que responden en unos casos a cuotas políticas y en otros a tratar de mostrar diversidad.

En última instancia, lo más revelador de esta nueva configuración del gobierno es la mancha que deja en el legado de Petro: con Benedetti como articulador y la coalición con los partidos tradicionales como sustento, la imagen que queda es la de un gobierno desgastado, fragmentado y cada vez más distante de las promesas que lo llevaron al poder.

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