Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6
No deja de ser paradójico que justo un departamento que tanto le tributa al país (el 24% del recaudo de renta se hace en Antioquia) sea el más castigado por Petro.
Es realmente indignante la manera en la que el presidente Gustavo Petro ha dejado al garete la mayoría de los compromisos de inversión del gobierno nacional con Antioquia.
Como lo registró EL COLOMBIANO, al menos 10 proyectos estratégicos del Departamento están varados o frenados por ese desgano o malquerencia del mandatario con la región.
La Casa de Nariño ha decidido despachar cualquier reclamo diciendo que todo es culpa del Congreso que no aprobó la reforma tributaria. Pero ese libreto se queda cojo, por no decir que no sirve, porque todos los incumplimientos del gobierno Petro en asuntos de plata con Antioquia comenzaron antes de que existiera la reforma tributaria, que fue radicada en septiembre.
La lista de proyectos que Petro dejó colgados de la brocha es larga. El primero, es el túnel del Toyo, la Nación debía construir vías de acceso por $660.000 millones, pero no hubo manera de obligar a Petro, y a los ministros que osaron exigir el cumplimiento les costó el puesto.
El segundo proyecto en veremos es el del metro ligero de la 80, al que la Nación debía girar $483.000 millones el año pasado y nunca llegaron. Peor aún, Petro anunció que tampoco va a mandar la cuota de este año. Es decir, casi 1 billón de pesos menos para un proyecto en que el Gobierno Nacional se comprometió, a cambio de que EPM le recibiera la mitad de la Electricaribe y se hiciera cargo de la papa caliente que hoy es Afinia.
Precisamente, Afinia es el tercer proyecto en ascuas por la mala paga del gobierno. Esta empresa, filial de EPM, que brinda energía a tres departamentos de la costa Caribe, está atrapada en el limbo porque la Nación le debe $2,4 billones, de los subsidios de los estratos 1, 2 y 3, y de la opción tarifaria.
Los recursos, en manos del gobierno de Gustavo Petro, han sufrido un misterioso proceso de desaparición. No solo la plata de las obras se ha esfumado, sino también la de proyectos sociales estratégicos para las poblaciones más vulnerables. De los $60.000 millones que la Nación solía poner para el programa Buen Comienzo, para los niños de 0 a 5 años, solo va a llegar una tercera parte. Y la tijera le quitó $30.000 millones a la Universidad de Antioquia.
El panorama es complicado. Se frena el desarrollo de obras estratégicas y puede encarecer aún más la terminación de las mismas. Sin embargo, en buena hora, los gobiernos de Medellín y Antioquia, con el alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador Andrés Julián Rendón, han decidido echarse al hombro todas esas obras.
El gobernador hizo un intenso lobby hasta que logró que la Nación le cediera lo que falta del Toyo para evitar así que el monumental túnel quede como un elefante blanco aniquilado en mitad de la cordillera. Gobernación y Alcaldía se metieron la mano al bolsillo y madrugaron este año a construir la obra.
En el caso del metro de la 80, la alcaldía de Medellín ha seguido pagando su parte con el ánimo de no retrasar las obras y la esperanza de que cuando los recursos propios se agoten, finalmente pueda llegar algo desde el gobierno central. Este caso nos hace recordar el mito según el cual la Nación financió toda la construcción del Metro de Medellín. ¡No es cierto! La realidad es que el Metro es el único sistema de transporte masivo del país que ha sido pagado en mayor porcentaje por la ciudad (62% puso Medellín y 38% puso la Nación). Tanto que tenemos empeñados hasta el año 2058 parte de la sobretasa a la gasolina y del impuesto al tabaco.
En cuanto a Afinia, EPM le ha tenido que invertir más de $3 billones para mantenerla a flote y poder prestar el servicio a más de 1,7 millones de hogares y establecimientos de Bolívar, Córdoba y Sucre. Es decir, mientras Petro alborota a los ciudadanos del Caribe contra las empresas de energía; EPM, haciendo gala de una enorme responsabilidad, la mantiene operando. El presidente Petro por supuesto no se le ocurre hacer un mínimo acto de contrición para reconocer que su gobierno se ha hecho el de la vista gorda con el pago de sus obligaciones. Curiosamente, Petro le dio la mano a una empresa privada como Air-e, sacó a sus dueños del lío en que se habían metido, mientras que a una empresa pública como EPM la trata de arrinconar a punta de no pagarle.
La Alcaldía de Medellín también está asumiendo costos de Buen Comienzo y algunos de la Atención a Víctimas y del Programa de Alimentación Escolar que la administración Petro no está atendiendo a tiempo. Es una gran noticia que Medellín y Antioquia estén en condiciones de solucionar, al menos en parte, esas enormes fallas del gobierno nacional.
No deja de ser paradójico que justo un departamento que tanto le tributa al país (el 24% del recaudo de renta se hace en Antioquia) sea el más castigado por Petro. Según las cifras del gobernador de Antioquia, el departamento le envía a la Nación 30 billones de pesos y solo recibe de vuelta una sexta parte. Bueno... esas eran las cifras antes de todos los recortes.
Cada vez se abre más esa brecha entre lo que se da y lo que se recibe. Que no estaría del todo mal si fuera para llevar verdadero progreso a otras regiones. Pero no está ocurriendo así. ¿Qué se hizo la plata?