Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6
Definitivamente la democracia colombiana está en cuidados intensivos. Si no actuamos ahora, el peligro que hoy nos asusta, pasará a ser una realidad funesta para el país.
Por Juan Gómez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co
El gobierno nacional tiene a la mano la razón para no cumplir con los compromisos adquiridos o con sus obligaciones. Por ignorancia no pagó a tiempo (aunque tenía los recursos) lo pactado para la realización de los juegos Panamericanos en Barranquilla. Unos juegos que no sólo le servirían a la ciudad sede, sino a Colombia.
Por ignorancia está buscando una forma distinta a la hidráulica, para la generación eléctrica, a pesar de que Colombia tiene la gran ventaja de la riqueza en aguas y montañas para cubrir por mucho tiempo la energía necesaria.
Por ignorancia, el gobierno nacional, no hará más carreteras y obras públicas necesarias para salir del subdesarrollo en las comunicaciones terrestres y nos obligará a seguir soportando los problemas que se presentan en las precarias condiciones que sufrimos con las vías públicas.
Este gobierno no es sólo el de la ignorancia sino el del despilfarro. Y no es de ahora, es desde el mismo momento en que asumió el cargo. Los viajes de la primera dama en el avión presidencial, con tres o cuatro personas, le cuestan millonadas a los ciudadanos y nada se consigue con ese despilfarro para el bien de los colombianos.
Ahora ha resuelto que, gastando miles de millones de pesos en Davos, se mejora el turismo hacia Colombia. Más de cuatro mil millones en una casa, un campero y otros gastos como una pantalla gigante led porque cree el gobierno que la gente va a venir al país atraídos por el despilfarro.
¿Es este el gobierno del cambio? Yo diría que sí. Es un cambio del servicio a la ridiculez, el cambio del control de gastos al despilfarro, el cambio de la honestidad al robo de la espada del Libertador, hace cincuenta años, por parte del grupo del hoy presidente.
Es el cambio del premio al patriotismo y a la defensa de las instituciones, como lo hizo el General Arias Cabrales, al castigo con el retiro de las condecoraciones al General que nos libró de la toma cruenta del Palacio de Justicia por parte del grupo terrorista del hoy presidente de los colombianos.
Es el cambio de unas campañas limpias para conseguir el primer cargo de Colombia, a las dudas de unos miles de millones de pesos que se invirtieron en las elecciones para elegir al hoy presidente de los colombianos.
Definitivamente la democracia colombiana está en cuidados intensivos. Si no actuamos ahora, el peligro que hoy nos asusta, pasará a ser una realidad funesta para el país. El futuro no está claro y esa incertidumbre nos llevará a una situación como la que hoy padecen muchos de nuestros países vecinos. El pueblo colombiano tiene que reaccionar, las próximas elecciones tendrán que servir para corregir el rumbo incierto que hemos tomado.
Definitivamente, no nos podemos volver a equivocar. Que el ejemplo que hoy sufrimos sirva de motivación para corregir en el futuro el error cometido.