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Dada la importancia geopolítica y económica que tienen los minerales críticos, es urgente que los países de la región desarrollen políticas públicas nacionales y regionales para convertirse en actores relevantes en la cadena de suministro global.
Por Diego Mesa Puyo* - d.mesapuyo@columbia.edu
La disponibilidad de minerales críticos como cobalto, grafito, litio y tierras raras, tanto en estado natural como procesados, es un denominador común para determinar que tanto se pueden acelerar los procesos de transición energética y digitalización de la economía a nivel global, y por lo tanto presenta una oportunidad para regiones, como América Latina, que cuentan con reservas explotables en el mediano y largo plazo. Sin embargo, la posición dominante que tiene China en el suministro y procesamiento de minerales críticos plantea un desafío geopolítico. Según la Agencia Internacional de Energía, China procesa entre el 50 y el 70 por ciento del litio y el cobalto a nivel mundial, y casi el 90 por ciento de los elementos provenientes de las tierras raras. Adicionalmente, empresas chinas han realizado billonarias inversiones en el desarrollo de proyectos en países como Australia, Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia.
La dependencia que tiene la economía global de un solo proveedor de este tipo de minerales, los cuales son esenciales para fabricar baterías, paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, pantallas de dispositivos electrónicos, iluminación LED, láseres, entre otros, ha llevado a que Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido, Australia, Japón y Corea del Sur busquen diversificar sus fuentes y establezcan nuevas cadenas de suministro. Por ejemplo, Australia, uno de los principales productores pero un actor insignificante en procesamiento, ya está implementando una estrategia para convertirse en uno de los líderes globales de minerales críticos procesados en 2030. Una iniciativa multilateral denominada La Asociación para la Seguridad de Minerales, que es liderada por Estados Unidos e incluye a 12 países y la Unión Europea, planea seleccionar este año 15 grandes proyectos para producir minerales críticos para tecnologías verdes. La lista incluye proyectos de extracción, procesamiento y reciclaje en diferentes latitudes desde África y Asia hasta América Latina. Según declaraciones de uno de los asesores de seguridad nacional de la Casa Blanca, esta iniciativa busca diversificar el mercado y evitar que las cadenas de suministro para las energías limpias sean instrumentalizadas, como ocurrió con el petróleo en los 70s o con el gas natural desde que Rusia invadió Ucrania en 2022. Otros países han optado por apuestas más audaces y controversiales. Por ejemplo, Noruega anunció que está dispuesto a ofrecer bloques en los mares de Noruega, Groenlandia y Barents para la exploración y explotación de minerales en el lecho del océano (deep sea mining), ya que un estudio publicado a principios de año encontró una cantidad sustancial de minerales en el suelo marino, incluyendo cobre y tierras raras.
Dada la importancia geopolítica y económica que tienen los minerales críticos, es urgente que los países de la región desarrollen políticas públicas nacionales y regionales para convertirse en actores relevantes en la cadena de suministro global. Sin embargo, con excepción de Chile, poco se conoce sobre las estrategias y los planes para atraer inversiones para el desarrollo de proyectos e infraestructura para la producción y el procesamiento de minerales críticos en América Latina.
*Miembro Distinguido Visitante del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York.