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Si a tus 40 incorporas el hábito de leer y lees 20 libros al año, habrás tenido la oportunidad de conocer 800 nuevos mundos para cuando cumplas 80.
Por María Luisa Zapata Trujillo - JuntasSomosMasMed@gmail.com
¿Quién se ha sentido demasiado viejo para aprender algo? A veces me pasa, a pesar de mi tendencia a aprender cosas nuevas. Sin embargo, a veces caigo en la trampa de cuestionarme si vale la pena dedicar tiempo a algo en lo que probablemente nunca llegaré a ser demasiado buena. A veces me lamento por cosas que debí haber aprendido o empezado mucho antes en la vida. Pienso en el interés compuesto, sobre el cual ya aprendí en mis 30, y me da algo de ansiedad porque concibo que gran parte del talento se desarrolla en la medida en que dedicamos mucho tiempo a algo. Incluso, caigo en la trampa de pensar que tu futuro está basado solo porque lo que sabes hasta ahora, limitando la creencia de que como seres humanos podemos reinventarnos.
Existen estudios del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI) que indican que las actividades de aprendizaje continuo pueden mejorar la plasticidad sináptica y reducir el riesgo de deterioro cognitivo. A esto se suma que considero que los 40 son una edad propicia para escoger desde tu interior lo que más te gusta. Es con los años que te permites explorar nuevas preguntas que vienen sin tanta influencia externa, sino más desde ti mismo y honrando a la persona en la que te estás convirtiendo. Vale la pena recibir esta etapa con el silencio adecuado para escucharte y trazar caminos más auténticos, donde puedas encontrar una mayor satisfacción, siendo fiel a tus valores. Es un gran regalo que te permiten los años: estar motivado por grandes pasiones que no necesitan validación de los demás, además de brindarte una mayor perspectiva sobre el valor que te genera un conocimiento en particular.
Soñar no es solo para los jóvenes; quizás los adultos más vitales lo son porque a lo largo de los años, han tenido la oportunidad de mirar hacia el futuro con ilusión. Son personas que, a pesar de los tropiezos, han sido capaces de reinventarse, que se han enfrentado a las adversidades y han salido adelante, permitiéndose cierta flexibilidad y deconstrucción. Si a tus 40 incorporas el hábito de leer y lees 20 libros al año, habrás tenido la oportunidad de conocer 800 nuevos mundos para cuando cumplas 80. Si logras empezar a ahorrar, por lo menos tendrás hábitos que te permitirán sentirte más en control de tus finanzas. Aprender un nuevo idioma te mantendrá activo mentalmente. Mantener un conocimiento actualizado sobre la tecnología y nuevas herramientas te permitirá tener confianza en un entorno laboral cambiante y competitivo.
Como dice Josep M. Coll en su libro Zen Business: “A principios del siglo XX, el biólogo inglés Charles Darwin, indagando en su teoría de la evolución, comprobó que no son las especies más fuertes o más inteligentes las que sobreviven, sino las más adaptables a los cambios. (...) La noción de que la naturaleza es dinámica y está en continua transformación”. Entonces, si la naturaleza se transforma permanentemente, ¿por qué tú vas a dejar de hacerlo?