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Deja el miedo atrás, olvida los cuestionamientos, acalla esa voz que te dice que estas oxidado para empezar a aprender, no importa cuán pequeño sea lo que haces, hazlo por ti.
Por Caty Rengifo Botero - JuntasSomosMasMed@gmail.com
En mundo lleno de rutinas y hábitos, en donde al crecer se nos olvida la magia que envuelve una primera vez, a menudo olvidamos la emoción de lo nuevo, la maravilla de lo desconocido. Nos aferramos a lo familiar, a lo seguro, y nos resistimos a tratar cosas nuevas. Alegamos demencia, indicamos que estamos viejos para intentar algo que rompa el esquema de lo que venimos haciendo. Pero y ¿qué pasaría si nos atreviéramos a explorar lo inexplorado? ¿Aprender algo nuevo? ¿Dejar atrás las excusas y vivir una vez más el placer de hacer algo por primera vez?
Hace un par de días tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de emprendedoras en un curso de comunicación asertiva. En el mismo les pedí salir de su zona de confort, retarse con la situación y permitirse experimentar cada uno de los pasos del camino con los ojos de esa niña que llevaban en su corazón: con la energía y la curiosidad de quien se alegra de aprender algo nuevo. Durante el día sentí la incomodidad de algunas, estuvo presente el miedo de mostrar sus vulnerabilidades, pero después de diferentes ejercicios y mucha gestión de sentimientos, vi cómo empezó a aflorar la andreia -coraje en griego- en este grupo de mujeres. Ellas decidieron replantear sus temores tomar las riendas del momento y mediante la gestión del miedo abrir las puertas al extraordinario mundo de hacer las cosas por primera vez.
La raíz del miedo parece encontrarse en la dificultad que nos sugiere lidiar con lo que los otros dirán, nos preocupa no encajar en los grupos y el miedo nos lleva a la inacción. La aprensión ante situaciones impredecibles nos impide aprovechar oportunidades para aprender y experimentar nuevas emociones. Frecuentemente nos privamos de nuestro propio desarrollo y conocimiento porque estamos paralizados por algo que siempre será incontrolable: los demás.
Ahora bien, el miedo a diferencia de lo que ya hemos dicho no es malo, el mismo puede ser un motor que te motive a la acción, el miedo solo es nocivo cuando lleva a la inacción. Y lo es porque al paralizarte decides no intentarlo y pierdes la oportunidad de tomar decisiones y como dice Ryan Holiday, autor de La llamada del Coraje, no podemos ir por el mundo pensando en que tenemos vidas extraordinarias tomando decisiones ordinarias.
Recuerda el coraje no es la ausencia de miedo, sino la acción a pesar de él. Y esa es mi invitación hoy para ti: intenta hacer algo nuevo esta semana. Deja el miedo atrás, olvida los cuestionamientos, acalla esa voz que te dice que estas oxidado para empezar a aprender, no importa cuán pequeño sea lo que haces, hazlo por ti. Puede ser leer un libro sobre un tema que te intriga, tomar una clase de yoga, cocinar esa receta que está en redes, empezar clases de pádel o simplemente hablar con un extraño en el parque. La motivación está en recordar esa sensación que nos invadía de pequeños, se trata de revivir esa sensación de la infancia que nos embargaba de felicidad derivada del descubrimiento de algo nuevo.