Aunque el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, afirma que Hidroituango arranca su operación el próximo 15 de noviembre, la Nación tiene listo su plan B para respaldar el sistema eléctrico nacional en caso de que el megaproyecto demore su inicio.
Se trata de un paquete de 14 plantas termoeléctricas con las que el país buscaría cubrir la energía que no logre entregar, no solo la gran central hidroeléctrica, sino además otros proyectos de generación con retraso, programados para su entrada en operación entre 2021 y 2023, y que fueron asignados en las subastas del cargo por confiabilidad y contratos de largo plazo del 2019.
Así, los complejos registrados en el banco de proyectos de generación de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) con los que el país tiene asegurado el respaldo eléctrico son: Guajira I , Guajira II, Termoeléctrica de Barranquilla (Tebsa), Termoflores, Termocandelaria, Termocartagena, Gecelca 3, Gecelca 3.2, Termonorte, Proeléctrica, Termotesorito y Termocaribe, a los que se suman Termovalle y Termoyopal.
Además, la capacidad instalada total de estos 14 proyectos termoeléctricos suma 3.605 megavatios (MW), es decir 1.205 MW adicionales a la capacidad de Hidroituango, que al 100% de su operación son 2.400 MW.
La apuesta de la Nación por este paquete de termoeléctricas llama la atención en la actual coyuntura, más cuando el gobierno del presidente Gustavo Petro impulsa la transición energética con una política de descarbonización acelerada para la promoción de fuentes renovables de energía.
Complementariedad
Según voceros del Ministerio de Minas y Energía, en la diversidad de fuentes de generación dentro de la matriz se sigue teniendo en cuenta las plantas térmicas como un pilar fundamental para asegurar la prestación del servicio de energía eléctrico en el territorio nacional.
“Este tipo de plantas aportan complementariedad, resiliencia y confiabilidad, principalmente durante épocas de baja disponibilidad del recurso hídrico y funcionan como respaldo ante la variabilidad de las fuentes renovables no convencionales”, explicaron.
En el mismo sentido, Alejandro Castañeda, director de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), subrayó que se requiere mayor generación de respaldo y de seguridad, la cual es ofrecida por las termoeléctricas para brindar condiciones de flexibilidad, estabilidad de frecuencia a la red, según los requerimientos del sistema.
“Ante los retrasos en el cronograma del desarrollo y entrada de proyectos de generación que se han visto afectados por la crisis global, la inflación y los impactos en las cadenas logísticas y de abastecimiento que se derivaron luego de la pandemia, o por inconvenientes o contingencias”, explicó el líder gremial.
Inversión y tecnología
El parque de generación termoeléctrico viene realizando inversiones significativas para la modernización de las plantas y con esto garantizar su disponibilidad y optimas condiciones para operar y aportar al suministro de energía de acuerdo con los requerimientos del sistema.
Registros de Andeg indican que entre 2018-2022, las empresas que vienen desarrollando los proyectos de modernización de las térmicas Gecelca, Tebsa, Termoflores, Termonorte, Proeléctrica, Termotesorito y Termocandelaria han realizado inversiones por $2.48 billones las cuales han estado dirigidas a la adquisición y configuración de equipos, ajustes operativos en los sistemas de enfriamiento, actividades de medición y control, así como mantenimientos y aumento en la capacidad de generación.
Y para los próximos años, se prevé una inversión superior a los $1,83 billones en la modernización, adecuación y mantenimiento de otras termoeléctricas en el país.
“La ventaja de estas centrales de generación es su independencia con los fenómenos ambientales como los intensos veranos, los cuales pueden causar insuficiencia en el caso de las hidroeléctricas”, explicó Nicolás Arboleda, experto en temas de energía de Baker McKenzie.
Del total de plantas térmicas que operan en el territorio nacional, cuatro lo hacen con base en carbón (Guajira I, Guajira II, Gecelca 3 y Gecelca 3.2) y 10 con gas natural (Tebsa, Termoflores, Termocandelaria, Termocartagena, Termonorte, Proeléctrica, Termocaribe, Termovalle, Termoyopal y Termotesorito).
Precisamente, esta última entró recientemente en operación, con una inversión que superó los $913.000 millones, y cuyo montaje fue desarrollado por Celsia.
“El valor agregado de la planta es que puede entregar la electricidad en cinco minutos al sistema interconectado. Además, toda su infraestructura está prácticamente al lado de la boca del pozo. No hay transporte de gas natural, no hay planta regasificadora, es decir del yacimiento directamente al kilovatio de electricidad”, dijo Ricardo Sierra, líder de Celsia
$4,2
billones son las inversiones para modernizar y construir nuevas plantas termoeléctricas.