El Fondo de Estabilización de Precios del Combustible (FEPC) es una bomba de tiempo que puede estallar en Colombia dado el alto costo que representan los subsidios estatales destinados a los galones que consumen los colombianos diariamente.
En este contexto, Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), indicó en el marco de la Convención Bancaria que “estamos generando unos déficit enormes en subsidios y tenemos que cerrar esa vena rota”.
Además, enfatizó en que hay una situación paradójica en el país: “Estamos diciendo que queremos reducir las emisiones al medio ambiente, pero simultáneamente estamos subsidiando los combustibles fósiles, estamos en una tremenda contradicción”.
“Como en cualquier producto —añadió— la única manera de tener menor demanda es subiendo los precios. Si el consumidor final no enfrenta un incremento, pues no cambia sus patrones de consumo. La única manera de controlar ese consumo es subiendo los precios para que yo tenga que moderar mis hábitos. Entonces, en vez de usar mi carro todos los días, lo uso dos veces a la semana y me voy en transporte público”.
Según los cálculos del mismo CARF, al terminar este año, el saldo faltante en ese fondo puede oscilar entre $31 billones y $34 billones, un monto que entorpece el saneamiento de las cuentas públicas porque el Gobierno tendría que destinar cada vez más recursos para alimentar el FEPC.
“Hay preocupación por el déficit que se sigue causando en el FEPC, ese es un déficit enorme y no vamos a tener con qué pagarlo”, advirtió Córdoba.
Sobre la reforma tributaria
Por otra parte, Córdoba se refirió a las propuestas del proyecto de reforma tributaria y afirmó que “el planteamiento básico de darle progresividad al impuesto de renta se puede tener”, pero defendió que “es una escogencia que tenemos que hacer como país: cómo queremos gravar las rentas empresariales, si en cabeza de la persona o en cabeza de la empresa”.
“Uno puede gravar más por el lado de dividendos y menos por el lado de la empresa o viceversa, lo que no se puede hacer es las dos cosas, que es un poco lo que está sucediendo con la propuesta actual, que creo que es desafortunado, es que son impuestos en cascada, que es un impuesto sobre otro y creo que no es conveniente”, añadió.
Finalmente, apuntó que “es muy temprana la conversación y estamos abiertos al diálogo. Y muy importante es que no se acaben los incentivos para hacer empresa en Colombia, porque si buscamos tributar unas cosas teóricamente y después no hay empresas, pues no hay de donde recaudar”.