La publicación del Informe de Perspectivas de Empleo en países Ocde demostró que el ritmo de empleo se ha venido desacelerando y los salarios reales se han recuperado a niveles anteriores a 2020 en sólo 19 de los 35 países de la Organización. De la misma manera, 662 millones estaban empleadas en mayo de 2024, representando un aumento de 2% en comparación con el registro de 2000.
Salarios en recuperación
Los salarios reales han venido recuperando el terreno perdido en 2022 y la primera parte de 2023. En el primer trimestre de 2024, el crecimiento anual de los salarios reales fue positivo en 29 de los 35 países de la Ocde para los que hay datos disponibles, con un aumento promedio de 3,5%. El análisis indica una reversión de las tendencias recientes que vieron cómo las ganancias crecieron más rápido que los salarios.
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Los salarios mínimos están por encima de los niveles de 2019 en términos reales. En mayo de 2024, el salario mínimo real fue 8,3% más alto que cinco años antes en la mediana de los 30 países de la Ocde. El crecimiento en este rubro se centra en mayores apoyos estatales durante los periodos de mayor inflación. El alza salarial ha sido más evidente en las industrias y en aquellos países que tengan ocupaciones con salarios más bajos y con trabajadores de bajo nivel educativo.
“Los mercados laborales fuertes, con un fuerte crecimiento del empleo, han sido fundamentales para la resiliencia económica de los países de la Ocde durante los últimos años. En el período transcurrido desde la pandemia, el empleo en la Ocde ha aumentado a un nivel récord, a pesar de los desafíos planteados por la inflación y el lento crecimiento de la productividad”, dijo el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann.
Incidencia del cambio climático
El secretario también agregó que los efectos del cambio climático también ha incidido en los mercados laborales, en especial en aquellas industrias que buscan un espacio en la transición energética. “Las prioridades políticas deberían ser permitir la movilidad laboral necesaria, incluso a través de programas de capacitación efectivos en los sectores afectados, apoyar a los trabajadores que han perdido su empleo o cuyos empleos están en riesgo durante la transición y promover la innovación, el espíritu empresarial y los empleos centrados en el medio ambiente”, añadió Cormann.
Los trabajadores de industrias con altas emisiones en reducción –que representan 80% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y 7% del empleo– enfrentan pérdidas de ingresos de 24% mayores en promedio durante los seis años posteriores a un despido masivo que en otras industrias.
La Organización recomienda que las nuevas políticas de empleo deben ayudar a facilitar las transiciones laborales y acompañar a los trabajadores hacia nuevas oportunidades en empleos impulsados por el medio ambiente, mientras se mitigan las pérdidas de ingresos de los trabajadores desplazados.