Cinco décadas de trabajo tuvieron su reconocimiento ayer para Jaime Arango Uribe, quien recibió la Orden al Mérito Don Juan del Corral, grado oro, gracias a una trayectoria que lo ubicará en el muro de honor entre el empresariado antioqueño.
Ajustó 50 años llevando el timón del centro comercial Sandiego, que está reseñado como el primero de la ciudad y hay quienes afirman que, posiblemente, pudo ser el primero de Colombia.
Hoy los transeúntes pasan por ese lugar y ven una estructura con dos torres y más de 130 locales. Sin embargo, en 1972, cuando abrió sus puertas, la soledad era tanta que le decían “Campos de Paz”.
En ese contexto, a don Jaime, quien hoy se desempeña como presidente del consejo de administración, se le ocurrió una estrategia muy particular para atraer a los visitantes: prestar triciclos a los niños; una idea que fue todo un hit en su momento.
El genio que lo hizo posible
Don Jaime Arango inició su vida laboral desde los 17 años. Pero antes de adentrarse en el sector del comercio, confiesa haber sido un joven travieso.
“Me botaron de todos los colegios”, relató entre risas. Y apuntó que su padre tenía un almacén agropecuario al que lo enviaron a trabajar durante un tiempo.
Mientras atendía el negocio de la familia, conoció a unas personas que le ofrecieron empleo en una multinacional de comercio minorista.
El nombre de la compañía era Sears, que según lo narrado por don Jaime, fue fundada en Chicago (EE. UU.) y operaba en el predio que hoy día ocupa el Éxito de Colombia.
“Por esos años, esa era la cadena de comercio al por menor más grande del mundo y también tenían el edificio más grande del mundo en EE. UU.”, subrayó don Jaime.
Ya tenía 14 años de experiencia en el sector del retail cuando unos amigos le comentaron que iban a levantar el primer centro comercial de Medellín y le propusieron hacer parte del proyecto. Así comenzó su etapa como uno de los máximos responsables ejecutivos de Sandiego.
Él recordó que, prácticamente, la zona urbana de Medellín terminaba en la avenida San Juan y el centro comercial estaba rodeado de un área muy rural. Además, los paisas no estaban familiarizados con este tipo de formato. Por ende, fue todo un desafío convocar a los primeros visitantes. “A nosotros los antioqueños nos dio muy duro la cultura del centro comercial”, dijo.
¡Vamos por los triciclos!
“Aquí —relató— no venía nadie, a esto le decían ‘Campos de Paz’. Entonces, a los que estábamos en el comité de publicidad se nos ocurrió traer unos triciclos y sacar unos avisos para decirles a los padres de familia: ¡traigan a sus hijos a montar en triciclo!”.
La estrategia dio fruto porque, tal como lo recuerda, empezaron a llegar las madres con los niños y la afluencia de público incrementaba con rapidez.
“Nosotros, inicialmente, mandamos a hacer 20 triciclos y tuvimos que encargar más porque ya no daban abasto, todos los niños que llegaban querían montarse en ellos. Entonces, la publicidad la hacían ellos mismos. Yo he viajado por muchas partes del país contando este cuento”, narró don Jaime.
Pese a que los primeros cinco años fueron los más difíciles, el centro comercial no ha parado de crecer y, según las cuentas de sus administradores, actualmente recibe entre 12.000 y 14.000 vehículos promedio cada día. Eso sí, reconocen que los tiempos han cambiado y ha sido necesario evolucionar para mantenerse.
Cambio de tendencia
Anteriormente, a juicio de don Jaime, los centros comerciales eran espacios únicamente destinados para realizar compras y ahí terminaba la visita de los clientes. Pero en la actualidad, son sitios de estancia y recreación.
“A los viejitos nos tocó la inauguración y el cambio porque ya los centros comerciales son para venir a divertirse, a comer y a ver pasar gente”, comentó el empresario.
De esos pioneros que levantaron a Sandiego, solo queda él y agradece que allí le dieron la oportunidad de desarrollar toda una carrera. “No lo he hecho mal desde que me han aguantado 50 años”, exclamó y enfatizó en que ser comerciante es de las cosas más gratificantes que ha experimentado durante sus 83 años de vida