El Gobierno nacional trazó la hoja de ruta para desarrollar de forma progresiva la transición energética, la cual incluye seguir con el desarrollo en exploración y producción de los combustibles líquidos, para garantizar la autosuficiencia energética.
Así lo anunciaron los ministerios de Hacienda, Minas y Energía, y Comercio, Industria y Turismo, al presentar los cinco ejes con los que buscan adelantar de manera “justa y sostenible” la transición energética con la que pretenden asegurar la soberanía energética del país, el acceso democrático a la energía y acciones claras para enfrentar el cambio climático.
Los cinco ejes fundamentales están relacionados con mayores inversiones en energías limpias y descarbonización; la sustitución progresiva de la demanda de combustibles fósiles, una mayor eficiencia energética, la revisión y eventual flexibilización de la regulación para acelerar la generación de energías limpias, y una reindustrialización de la economía colombiana.
El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, ha señalado en diversos escenarios que la transición energética ya está en curso. El funcionario afirma que además de aumentar la proporción de energía solar y eólica, y darle celeridad a la producción de hidrógeno verde, como una contribución para combatir el cambio climático, “desde el punto de vista económico, se buscará reducir gradualmente la independencia del petróleo, aunque en menor medida del gas, al ser considerado como uno de los combustibles de la transición”
En el mismo sentido, su colega de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña, ha reiterado que el país debe dejar de depender de recursos petroleros en materia de exportaciones y recursos fiscales, y “todo eso requiere que tengamos las alternativas”.
Para el Gobierno nacional, la transición energética dependerá de los resultados en el desarrollo de los ejes, de tal manera que se avance en conjunto con la transición exportadora, con una economía más diversificada, menos dependiente del petróleo y el carbón, y a la vez con sostenibilidad fiscal y macroeconómica.
“Nuestro Gobierno se prepara, entonces, para superar los mercados fósiles con una transición energética justa que, en países que dependen económicamente de la exportación de carbón e hidrocarburos, no se trata solo de cambios en la tecnología para la generación de energía o en la matriz energética nacional o del desarrollo de renovables, sino que consiste también en generar otras economías a escala nacional y local. El desafío, entonces, va más allá de la energía, porque se necesitan también transiciones productivas”, viene señalando la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez.
En la hoja de ruta que trazó el Ejecutivo para la transición energética, también se incluyen otros instrumentos como el estímulo a la diversificación de la canasta exportadora con énfasis en la agroindustria, en productos manufacturados y en la transformación del modelo de exportación de recursos energéticos primarios a productos intermedios y de uso final (con mayor valor agregado); convertir a Colombia en uno de los principales centros turísticos de la región; continuar con la eliminación gradual de los subsidios al consumo de combustibles líquidos fósiles, seguir con la exploración y explotación de combustibles líquidos y gas, propiciando la autosuficiencia de la matriz energética; favorecer la exploración, producción e industrialización de minerales críticos (por ejemplo, cobre, cobalto y litio) ; y avanzar en una producción minero-energética con neutralidad de carbono.
Finalmente, el Gobierno nacional recordó que el próximo mes de mayo se presentará el Informe de Reservas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), “una fuente clave de información para las decisiones de política pública”.
Voceros del Ministerio de Minas y Energía, le explicaron a EL COLOMBIANO que este balance será el punto de partida para establecer si más adelante se toma la decisión de firmar nuevos contratos de exploración.