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Estos son los bailarines paisas de salsa cabaret más tesos de Latinoamérica

María Fernanda Romero y Cristian Camilo Durán ganaron el primer lugar del Oaxaca Paramount Cup en la modalidad de salsa cabaret. Ambos son bailarines de El Balcón de los Artistas, la corporación de danza ubicada en Manrique.

  • Cristian Camilo Durán y Maria Fernanda Romero fueron los ganadores del Oaxaca Paramount Cup. FOTO: Esneyder Gutiérrez
    Cristian Camilo Durán y Maria Fernanda Romero fueron los ganadores del Oaxaca Paramount Cup. FOTO: Esneyder Gutiérrez
05 de abril de 2025
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En uno de los salones de ensayo de la corporación El Balcón de los Artistas –Manrique oriental– los bailarines Cristian Camilo Durán Durán y María Fernanda Romero Ossa rememoran los días de ensayos para ajustar los detalles de la presentación de dos minutos que les dio el primer lugar en el Oaxaca Paramount Cup en la modalidad de Salsa Cabaret. Vestidos con los trajes del show ganador –diseñados y retocados por Cristian Camilo–, sentados en sillas rimax, ambos hablan del origen de sus vocaciones artísticas y de la disciplina necesaria para convertir el baile en una profesión.

Las vidas artísticas de ambos comenzaron pronto. Cristian Camilo dice que su mamá le ha dicho que él, desde pequeño, se “bailaba hasta los comerciales”. Un día –domingo, para más señas–, su familia pasó por el frente de la antigua sede de El Balcón de los Artistas. La mamá tomó la decisión de meter a sus tres hijos ahí, pero solo Cristian Camilo perseveró en las clases. El caso de María Fernanda es distinto: su abuela es Martha Elena Álvarez, la líder cultural que en varios momentos ha contado que su objetivo al fundar esta corporación era el de alejar a los jóvenes de esta parte de Medellín de la influencia de los grupos armados. En consecuencia, muchos de los recuerdos de infancia de María Fernanda están relacionados con los ensayos y las rutinas de baile.

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Todo en El Balcón de los Artistas tiene que ver con el baile. Por ejemplo, en el salón de enseguida los miembros del grupo de infancia y adolescencia practican los movimientos para estirar los músculos, para hacerlos elásticos. Así, la pregunta por el baile –sobre las emociones que les recorren la piel mientras están arriba de un escenario– se vuelve inevitable. Contesta primero María Fernanda: “Cuando yo bailo no soy capaz de identificar qué siento. Sí, siento mucha adrenalina. Luego, cuando se termina el baile, siento felicidad si las cosas salieron bien y si no, siento preocupación”. Cristian Camilo toma la palabra para explicar que antes de la presentación lo asaltan los nervios de los artistas, pero una vez está en la tarima la emoción por presentarle a otros su arte lo embarga de pies a cabeza.

La emoción es el lazo que une a los artistas profesionales con los diletantes. Ante la perspectiva de la belleza y del baile, todos sentimos el aleteo de la adrenalina en el pecho o en el estómago. Sin embargo, aquello que diferencia a los artistas es la disciplina, que se traduce en tomar un gusto común y volverlo una pasión. En el libro Fuera de serie: Porqué unas personas tienen éxito y otras no, el periodista Malcolm Gladwell dice que el común denominador de los individuos que dominan un arte o una técnica es que han pasado más de diez mil horas preparándose para hacerlo. María Fernanda y Cristian Camilo ya pasaron esa cifra: por pertenecer a la compañía de El Balcón de los Artistas ensayan casi todos los días de seis a diez de la noche. Además, cada uno, por separado, ha tomado cursos de baile con otros maestros para perfeccionar su destreza escénica. Verbigracia, María Fernanda toma clases personalizadas de ballet.

Ambos sonríen al recordar la forma en que se conformaron pareja de baile. Cuentan que en los ensayos de la compañía se buscan instintivamente cada vez que el maestro pide que los bailarines trabajen con un compañero. “Ella es muy expresiva. Siento que ella es muy sentimental, o sea, uno siente que ella está sintiendo la música. Cuando bailo tango con ella siento la sensualidad, la firmeza, la energía femenina”, dice Cristian Camilo respecto a la habilidad de María Fernanda. Ella toma la posta para señalar que él le transmite mucha seguridad y confianza. “Siento que siempre que bailamos aparece un mundo entre los dos. Siempre que bailamos nos sentimos eufóricos. Hay veces que empezamos a bailar muy duro y no nos damos cuenta ni siquiera de cómo estamos bailando así superfuerte y ya al final estamos cansados sin saber porqué”.

La idea de competir en México

Considerada la Capital Salsera de México, Oaxaca de Juárez es la capital del estado homónimo. Cercana a la frontera centroamericana, es una de las ciudades más turísticas de ese país. Desde hace algunos años allí se celebra una competencia anual dedicada a la salsa y a la bachata. Fue Cristian Camilo quien se enteró de la competencia y realizó los trámites para inscribirse en la modalidad de parejas. En ese momento su pareja de baile no era María Fernanda. De hecho, ellos tuvieron poco más de un mes para preparar la coreografía de dos minutos con la que participaron en el evento. Escogieron la canción Trátame como soy, del legendario percusionista Tito Puente para inspirar sus movimientos. Por esos días, además de las horas de ensayo normales con la compañía, ellos se quedaron más tiempo en la sede de El Balcón de los Artistas, repasando cada compás y cada desplazamiento de los cuerpos.

Este tipo de competencias de baile funcionan con inscripción previa de los bailarines que pagan un dinero. En el recuerdo de Cristian Camilo el full pass del Oaxaca Paramount Cup costó alrededor de ochenta y cinco dólares, poco más de 350.000 pesos colombianos al cambio de la fecha de escritura de este texto. Una vez Cristian se inscribió en la categoría de parejas acudió a la asesoría de Aldo Cívico, un antropólogo que ha asesorado a empresarios y a gestores culturales. “Él es nuestro coach, de los bailarines de El Balcón de los Artistas. Ha visto que tenemos el talento y las ganas de progresar. Cuando se dio cuenta de esta competencia, nos dijo: ‘Los ayudo, pero tienen que ir con la meta clara’”, cuenta Cristian Camilo.

En la categoría de salsa cabaret, Cristian Camilo y María Fernanda compartieron escenario con 18 parejas de América Latina. En la primera ronda eliminatoria quedaron en el cuarto puesto de las cinco parejas que pasaron a la final. En los días entre esa primera ronda y la final recibieron comentarios de otros participantes, ensayaron con empeño y ajustaron la coreografía. El día de la final fueron los segundos en salir ante el jurado. Desplegaron su talento ante el público, los evaluadores y los demás concursantes. Ahora recuerdan entre risas que apenas se acabó la música salieron disparados a un baño del hotel en que se realizaron las jornadas de competencia para ponerse el vestuario para bailar bachata. Mientras María Fernanda se vestía para la ocasión, una bailarina la felicitó por el premio. En un primer momento ella no entendió de que le hablaba. A fin de cuentas de esa forma funcionan las mentes de los exponentes de las artes vivas: pasan de un show al otro apenas con el tiempo de respirar un poco y de mudar de ropa. Por supuesto, apenas Cristian Camilo y ella cayeron en cuenta de la dimensión de la noticia se convirtió en una ola de regocijo.

El jurado tuvo en cuenta varios ítems para evaluar el desempeño de los participantes. Estos fueron, a saber: tiempo musical, técnica, dificultad, musicalidad, sincronización, coreografía, presencia y proyección escénica. Luego de promediar las notas de los jurados, la pareja de paisas obtuvo 84.093, casi medio punto por encima de la pareja que ocupó el segundo lugar, también colombiana (conformada por Camilo Forero y Sara Sandoval).

¿Qué es la salsa cabaret?

La salsa cabaret es un espectáculo de danza que une los pasos de la salsa brava con las acrobacias de las artes escénicas. Según algunas fuentes, tal tipo de baile se originó en Cali gracias al trabajo de los bailarines de Delirio, un montaje escénico que tiene elementos del circo, los conciertos de las grandes orquestas y la salsa.

“La salsa caleña es idónea para un cabaret por su despliegue en términos musicales y dancísticos. Sus movimientos rápidos y acrobáticos, estilo vistoso y trajes brillantes se prestan a la perfección para un formato a gran escala como lo es el cabaret moderno. Además una particularidad muy especial que tiene la salsa caleña es el estilo propio y ese estilo hace que se pueda componer un entorno escénico muy atractivo y combinarlo con diferentes artes escénicas. Esto hace de la salsa caleña la base ideal para el formato cabaret”, se lee en la página oficial de Delirio.

Los bailarines paisas tienen su propia definición: “Bueno, la salsa cabaret es salsa acrobática. Es decir, espectáculo. Lo que llaman en la cultura general salsa brava. Se baila con movimientos rápidos de piernas, muchas acrobacias, trucos. Este es un tipo de baile que permite la inclusión de otras técnicas. Por ejemplo, los jurados en la competencia de México aplaudieron que metiéramos elementos del tango”, cuenta Cristian Camilo.

Ese sincretismo es posible por la habilidad que los bailarines han conquistado en diferentes géneros. Cuando se les pregunta cuántos tipos de baile manejan con soltura, ellos dicen que todos los de salón –el fox, el tango, la milonga, el paso doble, el vals–. También los nacionales –la cumbia, el porro, los currulaos– y los del Caribe –la salsa, la bachata, el chachachá, el mambo–. A un lado del salón en que se realiza esta entrevista están los trofeos que María Fernanda ha ganado en diferentes tipos de baile. (En su caso el baile no solo le viene de la abuela. La mamá fue bailarina profesional, que ahora está al frente de las cuestiones administrativas de El Balcón de los Artistas). No están los trofeos de Cristian Camilo por la sencilla razón que él se los da a sus parejas de baile.

Cristian Camilo tiene 24 años, hace cursos de inglés. María Fernanda, 16, y está a punto de terminar el bachillerato en un colegio de Manrique. El plan de ambos es postularse al pregrado en danza de la Universidad de Antioquia. “La estoy esperando a ella”, dice Cristián Camilo. También los planes incluyen aceptar algunas de las invitaciones que les han llegado tras el premio. Ahora hacen parte de un circuito de bailarines que no tienen que pagar para participar en los torneos. De seguir por ese camino de triunfos es muy probable que los nombren jurados en certámenes internacionales. De momento todo esto hace parte del futuro. Lo que sí está en sus manos es continuar en los ensayos y en las presentaciones de El Balcón de los Artistas. Es decir, seguir en la raíz.

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