Al parecer no solo los hipopótamos se convirtieron en un dolor de cabeza para las autoridades colombianas. Hay otra especie invasora que se está multiplicando de una manera más rápida y que incluso está ganando mercado de una manera fuerte en las principales ciudades del país: el pez basa.
Se trata de una especie también conocida como pangasius, panga o bagre basa. Está prohibida en Colombia desde 2014 por la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap). Esto porque afecta a la biodiversidad local, ya que se considera una especie exótica invasora que podría desplazar a especies nativas y alterar los ecosistemas acuáticos. De hecho, este es originario del sureste asiático, específicamente de los ríos Mekong y Chao Phraya en Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos.
Una reciente investigación de El Espectador reveló que Colombia produjo cerca de 20.000 toneladas de pez basa en 2023. Esto equivale a unos 30 millones de esos pescados. Según las autoridades se estarían criando en por lo menos 16 departamentos.
Le puede interesar: Gobierno Petro ‘juega con fuego’ al querer abandonar la regla fiscal para endeudarse y gastar más
La cifras pertenecen al Ministerio de Agricultura, la Aunap y la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua). Lo cierto es que nadie sabe con certeza cuándo y cómo llego esta especie invasora a Colombia. Se presume que el basa llegó a Colombia a finales de la década de los 80, de manera ilegal, sin las autorizaciones correspondientes para su introducción. Unos dicen que llegó en forma de huevos, otros que aterrizó como una especie ornamental, es decir, para acuarios, pero escapó y comenzó a reproducirse.
Lo cierto es que hay registros verídicos de su presencia en 2015, cuando se le encontró en la cuenca del río Magdalena. Y los pescadores comenzaron a encontrarlo con mayor frecuencia.
Lea también: Calificadora Moody’s advierte al Gobierno Petro los peligros que traería flexibilizar la regla fiscal
Esto llevó a que dicha especie fuera aprovechada y se abriera paso en el mercado. Las autoridades alertan que este pez ya se comercializa en diferentes partes de Colombia, hasta por redes sociales. Según la Aunap, en Bogotá, Bucaramanga, Cali, Medellín, Pereira y Barranquilla, se le puede encontrar en algunos mercados de manera fresca o viscerado. De hecho, se cree que su comercialización creció 177% el año pasado, cuando se calculó que se vendieron 1.750 toneladas en el país, tal y como lo reseñó El Espectador.
De hecho, según cifras de las autoridades, este pez fue la especie más comercializada en Medellín, donde obtuvo el 33% del mercado, lo que deja ver la magnitud del problema. Y no es la única ciudad donde lidera el mercado: en Pereira lideró con el 53%, en Cali con el 29% y en Bogotá con un 26%.
Las consecuencias
Este invasor puede desplazar a especies nativas de peces, competir por recursos y alterar los ecosistemas acuáticos. Esto puede generar un desequilibrio ecológico y la pérdida de biodiversidad en ríos, lagos y humedales. Incluso, el Ministerio de Ambiente sostuvo que hay más de 30 bacterias y 40 especies de hongos asociados al pez basa en Colombia, lo que afectaría a otras especies nativas.
La producción ilegal de pez basa suele realizarse en condiciones precarias y sin los debidos controles ambientales, lo que sin duda podría afectar la salud de los consumidores. El consumo de este pescado puede ocasionar enfermedades gastrointestinales y otros problemas de salud.
Lea más: Proyecto de “inversión forzosa” para bancos anunciado por Petro genera incertidumbre en empresarios y académicos
Otro punto es que su presencia en el mercado le está ganando terreno a otras especies que sí son legales. Lo que genera una competencia desleal y una afectación económica a los comerciantes de otras especies. Esto puede afectar la rentabilidad de la acuicultura legal y desincentivar la producción sostenible.
Lo cierto es que es un problema que ya se salió de las manos. Lo que ha despertado un debate sobre la posible legalización del pez basa en Colombia, de esa forma podría ser más controlado en términos de salubridad y mejorar la competencia en el mercado, pero los riesgos sobre la biodiversidad no serían solucionados.