De acuerdo con los últimos registros del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP por sus siglas en inglés), hay 2 millones de colombianos que lograron superar la inseguridad alimentaria, lo que equivale a una reducción del 5% en los ciudadanos que presentan esa condición.
Sin embargo, la organización internacional destacó que no es momento para quedarse de brazos cruzados, ya que el registro de personas en inseguridad alimentaría todavía es alto y alcanza los 13 millones.
Según los expertos, un ser humano entra en esa situación cuando carece de acceso regular a alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y normal desarrollo de una vida activa y saludable. La carencia de alimentación puede obedecer a su disponibilidad en los territorios y, a su vez, a falta de recursos para obtenerlos. Lo cierto es que esa es la realidad de una cuarta parte de los colombianos.
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La preocupación
La Evaluación de Seguridad Alimentaria recolectó información en 29 departamentos y 133 municipios colombianos y analizó patrones de consumo de alimentos, vulnerabilidad económica, estrategias de supervivencia asociadas al consumo y medios de vida.
Y los resultados reconocen avances en la acción colectiva para enfrentar dicha condición. El problema está en que la mitad de los hogares colombianos se encuentran en una situación de seguridad alimentaria marginal, por lo que están en peligro de caer en inseguridad de alimentación por factores coyunturales como el fenómeno de El Niño y de La Niña o, incluso, por los difíciles momentos que atraviesa la economía en tiempos de desaceleración.
El estudio da cuenta que aunque la capacidad económica para acceder a alimentos ha mejorado desde de 2022, muchos hogares se ven forzados a recurrir a estrategias de supervivencia para llevar el pan a la mesa. En ocasiones, las personas se ven en la obligación de gastar ahorros, comprar a crédito, vender bienes o reducir gastos en salud. De hecho, el 43 % de los hogares encuestados reportaron haber tenido dificultades de acceso a los alimentos en los últimos seis meses.
Algo que llama la atención es que el conflicto armado sigue siendo uno de los motores de la inseguridad alimentaria. El 11% de los hogares encuestados fueron víctimas de algún hecho violento en los últimos seis meses, siendo el desplazamiento y las lesiones personales los casos más reportados.
En las regiones
El estudio reveló que el 59% de la población de La Guajira está en condición de inseguridad alimentaria y es el departamento colombiano con la registro más crítico. En cambio, San Andrés y Providencia esta con el mejor panorama, con solo un 3%.
Asimismo, el problema es más agudo en el campo, donde 31 de cada 100 colombianos que residen en zonas rurales están en dicha condición de escasez, mientras que 24 de cada 100 ciudadanos en zonas urbanas sufre las misma situación de inseguridad alimentaria.
¿Muchos se preguntan cómo enfrentar el problema? El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en Colombia contesta que trabaja de la mano de la institucionalidad y de las comunidades para cerrar las brechas que generan hambre y pobreza a través de programas de desarrollo.
La idea es “brindar oportunidades a los grupos poblaciones más vulnerables para forjar o reconstruir sus medios de vida por medio de capacitaciones, estímulos al emprendimiento, asistencia técnica para procesos productivos y acompañamiento socioempresarial”, dice el estudio.