Dicen que es más difícil aprender a manejar la plata que saber ganársela. Y sin importar el estrato socioeconómico, la mayoría de las personas en algún momento han pasado ratos amargas por deudas, gastos innecesarios o malas inversiones.
Así como en las redes sociales hay personas que comparten recetas, destinos turísticos, restaurantes y contenidos chistosos, hay otras que producen contenidos financieros. Los expertos certificados coinciden en que no todos los creadores de contenido están calificados para dar asesorías ni para inducirlo a realizar inversiones específicas (ver Paréntesis).
Un perfil detallado
José Miguel Santamaría, docente y experto en finanzas, indicó que el primer paso para detectar a un influenciador capacitado es revisar su hoja de vida, eso permitirá conocer cuál ha sido su formación y trayectoria. Los analistas certificados, generalmente, comparten sus datos académicos y experiencias en la red social Linkedin o han sido citados en medios de comunicación reconocidos.
Y agregó que otro punto importante es revisar los posibles conflictos de interés, dado que la objetividad de una persona puede estar contaminada si genera contenidos patrocinados por una empresa.
Desde su óptica, el problema con la mayoría de los influenciadores es que están cobrando por las publicaciones. Por eso insistió en que se deben revisar muy bien los perfiles y la experiencia profesional que tengan.
La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) les exige a los influencers dejar claro en qué momento están realizando contenidos patrocinados, generalmente lo hacen acompañando sus videos con #publicidad. Si omiten la norma pueden enfrentar sanciones.
En el caso de aquellos que recomiendan inversiones, deben contar con un certificado avalado por una autoridad como el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), de lo contrario no puede sugerir ningún tipo de inversión.
Alfredo Barragán, experto en temas de banca y finanzas, coincidió en que “hay que estudiar la fuente o el origen de quien está dando la información” y sugirió contrastar con opiniones de otros expertos que hayan sido citados en medios de comunicación reconocidos, canales oficiales de firmas autorizadas o en documentos académicos.
Lo cierto es que en la redes sociales no solo se ofrecen contenidos financieros para aumentar la riqueza, también aparecen temáticas de ahorro y control del gasto.
Separe buenos de malos
Una encuesta realizada por Fincomercio este año reveló que hasta el 93% de las parejas consultadas estarían dispuestas a divorciarse a causa del manejo del dinero y ahí existe un nicho para los influencers.
Los actores del universo financiero destacan la labor de pedagogía que realizan varias personas aprovechando el alcance de las redes sociales.
Por ejemplo, Dany es una administradora de empresas colombiana que junto a su esposo, Dave, aborda esas situaciones y enfatiza en que su objetivo es evitar los divorcios por plata. Su canal ha construido una comunidad con base en esas recomendaciones para llevar las cuentas en pareja y, hasta ahora, tiene un reconocimiento positivo.
En otro frente de la vida financiera, también se habla de esos colombianos que pecan por ser antojados y ceden ante su impulso de compra. A causa de la afinidad con esa línea temática, su algoritmo puede arrojarles a los influencers que desarrollan contenidos orientados a discutir y socializar estos problemas.
En el universo de las redes, los expertos indican que los usuarios deben ser responsables con ellos mismos y verificar en los comentarios dejados por otras personas qué tan beneficiosos han resultado todos los contenidos y, nuevamente, señalaron que es importante corroborar cuáles de sus videos son promocionales.
Luego de realizar el escrutinio, los internáutas tendrán el criterio para separar los contenidos valiosos de aquellos que eventualmente pueden ser malintencionados.
Wilson Triana, experto en banca y seguros, manifestó que “la tecnología nos tiene en manos de personas inescrupulosas, por nuestro modo de vida, hacemos parte de las bases de datos y nos ofrecen inversiones con rendimientos inalcanzables por la banca tradicional. !Qué peligro!”.
“No tome decisiones de inversión a la ligera y menos sin tener el conocimiento claro de a quién le entrega sus ahorros. Las tasas de interés desbordadas que se ofrecen en muchos casos son un engaño. Invierta en instituciones serias y reguladas por las entidades de control del Estado. El internet, las apps y tantas plataformas les han funcionado a esas personas que buscan incautos. Evalúe muy bien quién lo contacta, cómo llegaron a usted y aléjese inmediatamente de esas ofertas”, puntualizó.
1,8
millones de afectados dejó la estafa de OmegaPro, promovida en redes sociales.