La más reciente Encuesta Mensual de Expectativas Económicas del Banco de la República señaló que este año tampoco se cumpliría la meta de llevar el incremento de inflación nacional por debajo del 4 %. En ese escenario, se ajustarían tres años consecutivos sin que el país pueda lograr ese objetivo de política monetaria.
Si las expectativas de inflación no están alineadas con el rango meta, resulta más difícil reencauzar la inflación. De eso depende la credibilidad del Banco de la República, pues su principal tarea es dar estabilidad al alza de precios que pagan hogares colombianos y empresas.
“Si al Emisor no le creen, entonces la incertidumbre toma partido. Podemos tener un gran problema y es que haya una inercia en la inflación alta y para moderarla hay que hacer ajustes muy dramáticos en tasas de interés”, comentó recientemente a este diario el hoy excodirector César Vallejo Mejía.
Y el país ya ha visto cómo una inflación alta tiene dos efectos: golpea más a la gente de menos ingresos, que vive del efectivo y no tiene ni inversiones o rentas que los protejan del incremento de precios; las empresas toman decisiones con más incertidumbre, pues suben los costos y aplazan planes de inversión.
Para Horacio Ayala, consultor y exdirector de la Dirección Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), lo más grave que le puede ocurrir al Emisor es la pérdida de credibilidad.
“Tratándose del organismo que orienta todos los temas en materia monetaria, pues lo peor que le puede pasar es que nadie le crea, ni a sus indicadores que son el eje alrededor del cual gira la economía”, declaró el experto.
En ese contexto, los 41 expertos consultados por el Emisor este mes, estimaron que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la inflación, terminará 2017 en promedio en 4,49 %, superior al rango meta ubicado entre 2 % y 4 %, que se dio entre los años 2009 y 2014 (ver gráfico).
Credibilidad e inflación
Leonardo Villar Gómez, director del centro de pensamiento Fedesarrollo, expresó su preocupación frente al incumplimiento de esa meta, lo que podría restarle credibilidad al Banco de la República.
Explicó a EL COLOMBIANO que hubo razones para que no se cumpliera la meta en los dos últimos años por la devaluación del peso frente al dólar, debido a la caída de precios del petróleo y menos inversión en dólares. Eso se juntó con el fenómeno climático de El Niño, cuya sequía elevó el precio de los alimentos.
Villar anotó que en lo corrido de este año, tales factores se están corrigiendo, pero recordó uno nuevo elemento, que afectará por una vez la inflación: el aumento del IVA, derivado de la reforma tributaria de diciembre de 2016.
“Hay razones para explicar incumplimientos en la meta de inflación, pero es cierto que incumplirla durante tres años consecutivos empieza a afectar la credibilidad del Emisor. Así que es muy importante ser cautelosos en el proceso de relajación de la política monetaria”, dijo Villar.
Buenas señales para Emisor
Por ahora, en favor de la credibilidad del banco central ayuda que las tasas de interés de largo plazo se mantengan particularmente bajas, prueba de que personas y empresas están viendo que la tasa de inflación será menor en el futuro frente a la actual. “Eso es un reflejo de credibilidad, que el Emisor es un ancla en las expectativas de inflación y lo que hay que hacer es reforzar ese comportamiento”, añadió.
Por su parte, Sergio Clavijo Vergara, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), expresó que este año también se perderá la meta de inflación (menos a 4 %). “En el manual de inflación objetivo hay una cláusula de escape para que el Emisor pierda otra vez la meta por una razón buena, que es la tributaria. Así que por este año habrá que excusarlo, pues la idea es que esa reforma enderece las cuentas fiscales”, indicó Clavijo.
Otras voces inquietas
De otro lado, el consultor Ayala advierte que la economía del país está hoy más supeditada a hechos internacionales con un impacto mucho mayor en las finanzas nacionales de lo que tenían hace 20 o 30 años.
Señala que una economía pequeña, como la colombiana, no tiene cómo ser inmune a efectos de casos como la crisis financiera de 2008 o caída en precios del petróleo.
A su turno, Rafael Puyana, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad, consideró que el Banco de la República es una de esas instituciones que tiene la mayor credibilidad, por su independencia y rigor técnico.
“El mensaje claro es que el Emisor debe ser muy cauteloso en cómo reacciona con las tasas de interés, para que se acerque a la meta de inflación este año y pueda anclar esas expectativas. Eso es lo que se espera”, puntualizó.
5,18 %
índice de precios al consumidor (IPC), acumulado en los últimos 12 meses.