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“En Colombia se consume muy poco café, hay que incentivar la demanda”: Asoexport

Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, explicó que se necesitan reforzar y abrir nuevos destinos de exportación del café e impulsar el consumo interno del grano.

  • Según Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, para el cierre del año se espera que las exportaciones de café tenga un repunte. FOTO Cortesía y Archivo
    Según Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, para el cierre del año se espera que las exportaciones de café tenga un repunte. FOTO Cortesía y Archivo
02 de noviembre de 2023
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No solo la baja producción por las lluvias, el envejecimiento de los cafetales y el desplome de precios le han pasado factura a la caficultura colombiana, también lo ha hecho la pobre demanda interna, que en septiembre cayó 3,4%.

Todo este cúmulo de malas noticias ha provocado que las exportaciones de café de Colombia, el tercer mayor productor a escala global después de Brasil y Vietnam, no estén pasando por su mejor momento.

Por esta razón, en entrevista con EL COLOMBIANO, Gustavo Gómez, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport), señaló que, ante este panorama complejo, el país debe preservar los lazos con los mercados a donde llega el café colombiano, como Israel, así como abrir nuevos destinos e impulsar mucho más el consumo del grano de calidad.

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Las exportaciones tanto de Fedecafé como de los particulares no están en su mejor momento, ¿a qué se debe y qué se esperaría para el cierre del año?

“Tenemos un rezago en las exportaciones. La demanda tanto de café verde, como de café industrializado, está bastante caída no solo Colombia sino en el mundo. Esto se relaciona también con las presiones inflacionarias y la incertidumbre económica mundial, donde, además, para muchos ya no es urgente comprar cafés de alta calidad.

Por eso, entre enero y septiembre pasamos de 8,5 millones de sacos de 60 kilogramos en 2022, a 7,4 millones de sacos en 2023. Es decir, tuvimos una caída en las exportaciones del 13%. Sin embargo, cuando vemos solo el mes de septiembre y lo comparamos con 2022, ahí sí tuvimos un aumento, pasando de 816.000 sacos en 2022 a 827.000 sacos en 2023. Esto puede estar mostrando que hay un leve repunte de las exportaciones, algo que esperamos que se mantenga hacia final de año”.

Entérese: Café y cacao: sectores del agro que aún no recuperan su producción

¿Cuáles estrategias o planes tienen los exportadores para afrontar la crisis?

“Una de las principales estrategias que debemos implementar todos los actores del sector es seguir posicionando la calidad del café colombiano, tanto en el mercado interno como a nivel internacional. Tenemos que promover estrategias de consumo y abrir nuevos mercados. Sabemos que Asia ha comenzado a ser un mercado mucho más relevante, y Japón y Corea también son compradores habituales e importantes del café colombiano, pero China ya se está posicionando entre el top 10 de los principales mercados de exportación de café, y eso nos abre una nueva oportunidad”.

Israel es uno de los países a los Colombia exporta más café, ¿cómo afecta la tensión actual entre esta relación comercial?

“Tenemos una balanza positiva con ellos, es más lo que exportamos que lo que importamos desde Israel. Durante el 2022, Colombia comercializó café con ese país por un total de US$21 millones y 76.985 sacos de 60 kg. Y en el transcurso del 2023, el país ha exportado hacia Israel cerca de 70.000 sacos, por un valor de US$18,7 millones. Debemos tener en cuenta que estamos en un escenario mundial donde hay más oferta que demanda de café; por eso, las tensiones políticas no pueden interferir en las relaciones comerciales, porque si nosotros no le vendemos a ese país, nos quedan esos 70.000 sacos como sobreoferta en el mercado, y eso impulsaría los precios hacia abajo. Entonces, por el bien del café y los hogares cafeteros, en lugar de cerrar destinos y poner restricciones a la exportación, necesitamos abrir nuevos destinos e impulsar el consumo. Por lo tanto, es importante que sigamos teniendo una relación positiva con Israel”.

La cosecha de Brasil siempre impacta el precio del grano colombiano, ¿cómo enfrentarlos mejor?

“Lo que pasa es que Brasil es el mayor productor de café, con más de 60 millones de sacos, eso es casi seis veces lo que produce Colombia. Esto tiene un impacto directo en el precio de la Bolsa de Valores de Nueva York: si Brasil incrementa su producción el precio baja, y si baja la producción el precio sube en la bolsa. Es una relación que tarda en darse, pero que fijo sucede. Entonces, no es que sea una amenaza directa, sino que es un país competidor, y en un escenario en donde el consumo está impactado por inflación, toma fuerza un café más estándar.

Pero con Brasil no podemos competir porque es una caficultura diferente, mientras allá es mecanizada, aquí en Colombia la mano de obra es el principal costo de producción que tiene el café. Como sector, debemos competir es con la calidad, porque la de Brasil es totalmente diferente, es mucho más baja y es otro segmento de mercado. Nosotros debemos generar un efecto diferenciador y llegar mercados que estén dispuestos a pagar esa prima por la calidad del café colombiano.

Otra de las estrategias es mirar cómo disminuimos los costos de producción, cómo implementamos más tecnología para la cosecha asistida, y cómo utilizamos diferentes herramientas para hacer más eficiente, rentable y sostenible la caficultura”.

A pesar de ser un país cafetero, el consumo interno no es bueno, ¿cómo incentivar la demanda?

“El consumo per cápita en Colombia está por debajo de Europa y Estados Unidos. La merma en la demanda de café es una de las responsables de la caída en las exportaciones. La inflación ha hecho que los hogares deban ser más cautelosos en la compra, o irse con productos de menor calidad. ¿Qué es clave? Realizar jornadas de capacitación y creación de cultura alrededor del buen grano, porque de tomar un buen café ya no se devuelve hacia uno estándar o convencional”.

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Los cafeteros han hecho varios llamados al Gobierno, uno de ellos es a mermar las importaciones del grano, ¿qué opina sobre esto?

“En Colombia estamos produciendo anualmente entre 11 y 11,5 millones de sacos de 60 kg, de ese total exportamos entre un 92 y un 95%. Con esto, en el país se dejan entre 500.000 y 600.000 sacos para el consumo de la industria, la cual demanda tanto para el mercado nacional como para exportación entre 2,5 millones y 3 millones de sacos. Entonces, sí o sí, no hay disponibilidad suficiente de materia prima, por lo que hay que recurrir a las importaciones.

Pero todo esto también hace que los productores puedan acceder a mejores precios en los mercados internacionales, porque aquí en Colombia, como lo mencionaba anteriormente, hace falta que los consumidores estén dispuestos a pagar por un grano de calidad”.

*Enviada especial a Cartagena, por invitación de Asoexport

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