Recientemente, la ONU publicó el Sexto Informe de Evaluación IE6, producido por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), un reporte síntesis que analiza seis reportes previos que empezaron a publicarse desde el año 2018, por lo que este último reporte lo que ofrece “es un análisis transversal de toda la evidencia científica discutida a lo largo de los seis documentos antes publicados”, explica Paola Andrea Arias, profesora titular de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia y única colombiana presente en ese encuentro mundial.
Un análisis que sugiere que como habitantes de la Tierra vamos a un paso muy lento en términos del avance que necesitamos en cuanto a la acción climática, pero que existen posibilidades desde la mitigación y la adaptación y que esas estrategias que tienen sinergias entre mitigación y adaptación con un enfoque de justicia, son las que tienen más probabilidad de éxito según los datos arrojados por las iniciativas que ya se empezaron a implementar.
Paola, ¿qué dicen, en términos generales, las conclusiones del informe?
“Dicen que hay una alerta, que vamos a pasos muy lentos en la acción climática y que tenemos grandes retos por delante. Hoy sabemos que este fenómeno está afectando a todas las regiones del mundo y a todos los aspectos de la vida humana, incluyendo a los ecosistemas; que al menos la mitad de la población del mundo vive en regiones que son críticas en términos de vulnerabilidad al cambio climático; y que las personas más afectadas por el cambio climático son las que menos responsabilidad históricas tienen en las emisiones de gases de efecto invernadero; pero también sabemos que existen posibilidades de acción, porque aunque la acción ha sido muy lenta, ha habido algunos avances y algunas opciones desde las políticas, desde las regulaciones, desde la tecnología, y desde los aspectos culturales que, contando con la participación de todos los actores de la sociedad, han demostrado ser exitosos”.
Es decir, ¿los esfuerzos que se han adelantado hasta hoy para reducir el consumo de tecnologías con base en combustibles fósiles o para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, se han quedado cortos a la hora de frenar las consecuencias del calentamiento global?
“Sí. El cambio climático actual trae consigo cambios irreversibles. Por ejemplo, el aumento en el nivel del mar continuará a lo largo de los próximos milenios, igual que el retroceso de zonas de hielo como glaciares y casquetes polares, que también va a continuar a lo largo de las próximas décadas. Sin embargo, existen cambios que son reversibles o cambios a los que se les puede disminuir la velocidad con la que están ocurriendo. ¿Cuáles? Los que se refieren a los aumentos de temperatura, asociados a las olas de calor o a la intensificación de precipitaciones. Es decir, el impacto de estos cambios que menciono puede disminuirse y puede estabilizarse. Si y solo si emprendemos acción inmediata de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”.
¿Por qué el énfasis en la “acción inmediata”?
“Porque particularmente el dióxido de carbono es un gas que puede permanecer en la atmósfera por un siglo o más. Entonces el tiempo de respuesta de la atmósfera es lento en términos de las concentraciones de dióxido de carbono y en este momento estamos viendo los impactos de emisiones de hace un siglo. Por tanto, generaciones futuras, dentro de 50, 100 años, van a ver los efectos de las emisiones que tengamos ahora”.
El reporte también habla de que, si se toman acciones a corto plazo por parte de los gobiernos, las empresas privadas y la sociedad en general, es posible frenar los efectos que este fenómeno causa sobre las diferentes especies que habitan la Tierra. ¿Cómo es que el cambio climático ha afectado a las especies y a sus relaciones ecosistémicas?
“Es que el cambio climático termina generando una crisis civilizatoria porque afecta todos los aspectos de la vida humana, los ecosistemas y las demás especies, actuando como un factor detonante más no como el único responsable, pues en la actualidad atravesamos la sexta extinción masiva de especies, siendo esta la primera que corre por cuenta de la actividad humana. Entonces, los cambios de temperatura son motores de pérdida de la biodiversidad, ¿por qué? Porque hay plantas que están migrando, por ejemplo, hacia zonas más altas en las montañas ya que las partes bajas se están calentando, y al calentarse se altera el suelo en el que ellas solían crecer, por poner un caso específico”.
¿Cómo lo ha hecho específicamente en los humanos?
“Los efectos han empezado a ser palpables en las poblaciones que se enfrentan hoy a problemas de seguridad hídrica y de seguridad alimentaria; en las poblaciones que están migrando tras los desastres asociados al cambio climático como incendios, tormentas tropicales, inundaciones, tifones o huracanes; y en la salud”.
Y, ¿afecta, además, a todos los países por igual?
“Afecta a todas las regiones del mundo, pero no de la misma manera, porque no se trata únicamente de la amenaza del cambio físico que está ocurriendo y que es palpable, también se trata de la vulnerabilidad social y económica de la región, y de la exposición de esa región. Entonces, los efectos del cambio climático son diferenciados y yo creo que no solamente se diferencian entre países, sino entre poblaciones dentro de cada país. Por ejemplo, si comparamos dos países, digamos India y Colombia, podremos ver impactos diferentes en las dos regiones, pero si, además, pensamos particularmente cuáles son las personas o los sistemas naturales impactados, el panorama cambia drásticamente porque puede que una persona en bajas condiciones socioeconómicas en India, sea más vulnerable que una persona con otras condiciones más favorables en Colombia. Por eso es que es tan importante resaltar que las soluciones al cambio climático se tienen que plantear con un enfoque de justicia que nos permita a todos afrontarlo con equidad de condiciones”.
¿Qué retos tiene Colombia frente a las conclusiones que dejó el informe?
“Tiene retos muy grandes porque es un país muy vulnerable, pero también es un país con grandes oportunidades de adaptación al cambio climático considerando la importancia de sus ecosistemas y pensando formas distintas de coexistencia y de sinergia de la población humana con esos ecosistemas. Es indispensable que se piensen más estrategias centradas en la educación ambiental, en el cuidado y en la relación que tenemos con los entornos naturales. Eso termina siendo mucho más conveniente que plantear estrategias únicamente desde la infraestructura, la tecnología y la ingeniería, que también son importantes, pero que nos invitan insistentemente a tener una visión de justicia frente al tema, a entender que la principal causa del cambio climático está totalmente anclada en el sistema económico que nos rige, en la manera en la que se ha priorizado una economía extractivista por encima de la vida, de los seres humanos y de toda la vida que rodea a los seres humanos, de manera tal que se planteen ahí unos cambios importantes que van desde cosas que son obviamente tecnológicas y de investigación hasta cambios que son profundamente culturales”.
Este informe que también surge con el ánimo de ser propositivo, ¿qué acciones concretas invita a la ciudadanía a tomar para cuidar el planeta?
“El cambio climático es un problema complejo, por tanto, las soluciones también lo son. Y no se trata solo de las acciones individuales, sino de aquellas que empiezan a tejer un todo colectivo, pues claramente en este punto el planeta requiere acciones que transformen y las transformaciones no se dan porque cada persona de forma independiente va a cambiar sus hábitos de consumo, ahí puede haber un motor de dinamización importante, pero finalmente esos cambios de hábitos en el consumo solo van a ser significativos y se van a viabilizar en la medida en la que tengamos políticas que los favorezcan y que inciten su existencia. Y en este punto la educación se hace súper importante porque esos cambios que si se miran detenidamente tienen un tinte tan cultural no se dan rápidamente y, además, hay que pensarlos desde la oferta, o sea, estamos inmersos en un sistema consumista y nosotros seguimos consumiendo, en la medida en que las personas exijan productos sostenibles, agroecológicos, sustentables, la oferta va a empezar a ofrecerlos y van a haber cambios reales en temas de alimentación, de abastecimiento de energía, de movilidad y todo lo que significa consumir”.
¿Qué significa para usted haber participado en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático? Era la única mujer científica colombiana presente...
“Sin lugar a dudas ha sido la experiencia profesional más importante de mi vida y también una de las experiencias personales más enriquecedoras. Esta experiencia me ha aportado muchísimo al ayudarme a reconocer que necesitamos esa creación de conocimiento conjunto entre todas las áreas de conocimiento. Además, el hecho de poder compartir con otras mujeres científicas fue muy enriquecedor porque entre nosotras había un montón de puntos comunes en nuestras vivencias y desde nuestros roles. En el IPCC ha aumentado la participación de las mujeres científicas: inició con solo un 10% y ahora somos la tercera parte, y no se trata de tener un 50-50, no, se trata de que la participación de las mujeres, aquí tenemos que pensar en diversidades de género y diversidades también de identidad sexual, así como diferencias y variaciones y diversidades regionales, sean visibles, porque mientras más visiones diversas estén presentes, más puntos de inflexión podremos abarcar de manera integral, pues no se trata únicamente de entender el problema, también se trata de entender cómo afecta y cuáles son sus posibles soluciones. Entonces, creo que eso ha sido lo fundamental de estar en el panel, la sensibilidad el montón de posibilidades que me ha mostrado”.