Millones de criaturas aladas habitan los rincones del trópico. Algunas son famosas por sus funciones ecosistémicas, otras por sus formas de vuelo y otras por la manera en que se ven, como es el caso de las mariposas del género Morpho, que se caracterizan por tener grandes tamaños, puesto que sus envergaduras varían entre las tres pulgadas de la Morpho rhodopteron, y las 8 de la Morpho hecuba.
Aunque su fama radica principalmente en el llamativo e imponente color azul metálico del que son dueñas, pese a que ese color no es más que el reflejo de la luz —a escalas microscópicas— sobre las escamas diminutas que componen sus alas. Escamas que miden más o menos una décima de milímetro cada una.
“Un fenómeno comúnmente conocido como coloración estructural o iridiscencia”, según explican en el blog Ecología Verde, y que llevó a un grupo de académicos de cuatro países diferentes a postular el proyecto Physics goes wild: studying the evolution of iridescence and its perception in Amazonian butterflies, ante una convocatoria de la organización europea Programa de Ciencias de la Frontera Humana que buscaba financiar investigaciones sobre los Mecanismos complejos de organismos vivos, obteniendo un resultado positivo, una beca y una subvención de 1.5 millones de dólares para desarrollarlo.
Uno de esos académicos es Marco Antonio Giraldo Cadavid, profesor y coordinador del Grupo de biofísica, adscrito a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia, quien previamente había realizado un estudio al respecto con investigadores de Japón, Estados Unidos y Holanda, en el que concluyeron que “dependiendo de la organización de las nanoestructuras de las alas de las mariposas, se puede identificar cuáles son más recientes, en términos evolutivos, y cuales son más antiguas, ya que mientras menos nanocapas de quitina tengan las escamas de las alas, más ancestrales son”.
Es decir, esta investigación que está a punto de iniciar, es la continuación de aquella, que una vez culminada fue publicada en la revista Journal of Experimental Biology, y que alcanzó ser la portada de esa edición, así que, por lógica consecuente, las hipótesis que busca resolver son diferentes: ¿El color que destellan estos insectos tiene relación con las formas en que vuelan? ¿Influyen en su ritual de cortejo o de territorialidad? ¿Les ayuda a evitar depredadores? ¿Cómo ven este tipo de mariposas y qué incidencias tiene esa percepción en el entorno?, son algunas de ellas, y para lograrlo cada académico estará enfocado en una línea diferente que depende de su especialidad.
Por un lado, desde Francia el especialista en vuelo, Vincent Debat, se encargará de estudiar cómo se da ese proceso, cómo se aproximan para hacer la selección sexual, cómo hacen el reconocimiento del espacio que habitan para protegerlo, cómo maniobran para esquivar o perder a sus depredadores. Desde Eslovenia, el experto en percepción visual, Gregor Belušic, “usará la electrofisiología celular para obtener resultados concluyentes respecto a los colores en que las ven y de esa forma determinar si la luz polarizada que se genera en las alas es percibida o no”, comenta el profesor de la UdeA.
Asimismo, desde Estados Unidos Adriana Briscoe, que es especialista en biología molecular, evaluará las moléculas encargadas de ver el color; mientras que Marco Antonio, desde Medellín, se encargará de estudiar todo lo referente a la generación del color y su relación con las nanoestructuras en las alas. Toda esta información, en conjunto pretende entender si la forma en que se presenta ese color en el vuelo tiene una razón de ser evolutiva. No obstante, cabe anotar que este será un trabajo interdisciplinario y complementario sobre la evolución de la iridiscencia y su percepción en las mariposas amazónicas donde la coloración, el vuelo, la visión y la evolución genética pretender entender “el color en el género Morpho a partir de diferentes formaciones”.
Para ello, los 1.5 millones de dólares entregados por el Programa Internacional de Ciencias de la Frontera Humana, serán entregados en partes iguales a las cuatro instituciones que, en cabeza de Debat, Belušic, Briscoe y Giraldo, realizarán la investigación durante los próximos tres años. Ellas son: el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, la Universidad de Ljubljana, la Universidad de California y la Universidad de Antioquia, quien, tal y como concluye Marco Antonio, destinará ese recurso a fortalecer la educación de los estudiantes por medio de becas y la compra de equipos de última tecnología.
Para saber más
¿Cómo son las mariposas Morpho?
En la actualidad, de las 30 especies de este género que habitan de manera exclusiva las regiones selváticas de Centro y Sudamérica, 14 están presentes en Colombia y ocho en Antioquia. Por lo general, viven en soledad, excepto claro en la temporada de apareamiento, y aunque habitan zonas boscosas, en muchas oportunidades se aventuran a los claros soleados para calentarse. Además, su importancia ecológica radica, como lo detallan en Ecología Verde, en varias aristas. Primero, cumplen un rol significativo en la descomposición de residuos y en la formación del suelo. Segundo tienen un lugar en la cadena trófica, tanto para los organismos que están debajo de ella como para los que están por encima. Tercero, “son útiles como bioindicadores, pues su número da a conocer si un sitio ha sido alterado”.