El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, hizo un llamado a los colombianos a mejorar los hábitos de consumo del turismo de naturaleza que se realiza en el país, con el objetivo cuidar y conservar especies amenazadas como el delfín rosado.
Según la entidad que lidera Correa, las malas prácticas de pesca, la contaminación en los ríos, la pérdida de cobertura vegetal, la captura y matanza intencional y las malas costumbres turísticas son hoy una amenaza latente a la subsistencia de este cetáceo, uno de los animales más emblemáticos de las aguas dulces colombianas.
Por eso, para realizar avistamiento del delfín rosado, el Ministro de Ambiente recomendó hacerlo solo de la mano de las empresas que se dedican al turismo de naturaleza, aquel que tiene como motivación principal la contemplación, disfrute y conocimiento del medio natural.
En Colombia, 354 empresas se dedican a este tipo de turismo, según ha podido verificar el Ministerio de Ambiente.
De acuerdo al experto Fernando Trujillo, biólogo marino y fundador de la Fundación Omacha, “una de las formas con las que podemos conservar estas especies es posicionándolos como un atractivo turístico de la región Amazónica y del Orinoco. Antes de la pandemia, tan solo en el trapecio amazónico se generaban alrededor de 8.3 millones de dólares en recursos provenientes de personas que querían conocer estas emblemáticas especies”.
En el mundo solo existen cinco especies de delfines de río, dos de ellas se encuentran en Colombia: el delfín gris y el delfín rosado.
El delfín rosado, que puede llegar a medir 2,75 metros y pesar hasta 220 kilogramos, según datos de la fundación Omacha, habitan en ríos como el Amazonas, Apaporis, Mirití Paraná, Cahuinarí, Putumayo, Igará Paraná, Cotué y Caquetá, y su presencia influye en el buen estado de los recursos pesqueros de los ríos, ya que sus presas son animales enfermos o viejos, lo que permite que los mejores peces permanezcan en esas aguas y se reproduzcan.