Los grandes buques que transportan mercancías, comida, ropa, de oriente a occidente o viceversa, además cargan animales. Sin darse cuenta, esos gigantes llevan especies de animales y plantas escondidas, camufladas, y las depositan en lugares que no les corresponden.
Hay caracoles que, por ejemplo, viajan desde África hasta Colombia de forma accidental, o mejillones dorados que desde China terminaron en Latinoamérica, y así muchos ejemplos.
Colombia ya tiene más de 300 especies de fauna exótica y trasplantada con potencial de dispersarse y convertirse en especies invasoras, según Corantioquia. Se trata de animales y plantas que terminan habitando zonas diferentes a sus naturales, que son introducidas de manera intencional y accidental y que pueden causar mucho daño a los ecosistemas y a los demás animales y a la flora. En Antioquia y el Valle de Aburrá se destacan unas cuantas.
¿Qué son los invasores?
Según Natacha Mejía Castrillón, líder de biodiversidad del Parque de la Conservación, son esos animales y plantas introducidos de forma natural, accidental o intencional en otro territorio que no es el de su distribución natural, y que tienen que adaptarse y dispersarse. “Resultan reproduciéndose hasta formar nuevas poblaciones que impactan la biodiversidad”.
Son exóticos y, aunque no pasa con todos, muchos se convierten en una plaga que coloniza. La profesora Mary Cerliz Choperena Palencia, directora del Programa de Medicina Veterinaria de la Corporación Universitaria Remington, añade que llegan a tal punto porque en este nuevo ecosistema no encuentran sistemas de control y porque tienen características similares a su lugar de origen, como el clima o el tipo de alimentación.
No tienen mecanismos naturales para el equilibrio ecosistémico, depredadores que ayuden a reducir el crecimiento poblacional ni competencias entre las especies nativas; suelen tener descendencia fértil o fácil reproducción, se alimentan de forma flexible y se adaptan fácil a los climas y demás condiciones del nuevo ecosistema.
“Además, se dispersan, tienen vida larga y una alta variabilidad genética”. Cuando suman todas estas características, se pueden convertir en plagas, en invasores.
Mejía añade que cuando son introducciones intencionales suelen ser por la compra y venta de animales y plantas exóticas, por personas que los traen de los viajes a diferentes países, por el comercio de especies o por la liberación de animales que eran tenidos como mascotas.
Peligros de las plagas
Al introducir una especie se puede transformar la estructura y composición de un ecosistema y el funcionamiento, dentro de él, de las demás especies.
Y aunque pasa en diferente medida dependiendo de los invasores, puede pasar que haya exclusión o eliminación de especies nativas que compiten por los mismos recursos, alteraciones del ciclo natural de nutrientes, disminución de los animales que sirven de alimento o de los depredadores que controlan, entre otros.
Choperena añade que, por ejemplo, hay animales que alteran los suelos, como los grandes que con pisadas fuertes aplastan la tierra y la compactan, o como los castores canadienses que modifican las corrientes de aguas y las han cambiado en Argentina.
Pueden portar nuevas enfermedades para los animales, las plantas y los humanos para la que no están preparados al ser externa o desconocida y pueden acabar con comida y agua.
Estos son algunos ejemplos de especies consideradas invasoras en Antioquia y en el Valle de Aburrá:
Rana toro