La Catedral Metropolitana de Medellín, en el corazón del centro de la capital antioqueña, fue epicentro de un homenaje masivo de los paisas a la memoria del fallecido papa Francisco. Los fieles católicos se reunieron para realizar un funeral diocesano en honor al sumo pontífice.
La ceremonia fue convocada por la Arquidiócesis de Medellín y el sermón estuvo a cargo de monseñor Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín. El templo recibió a sacerdotes, religiosos y fieles para homenajear al primer papa latinoamericano.
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“Es deber de todas las diócesis del mundo celebrar una misa exequial, nosotros hemos celebrado hoy domingo a las 12 del día esta eucaristía con la participación maravillosa de una cantidad de fieles que profesan la fe católica y que viven la comunión y la unidad de la Iglesia”, dijo Leonardo Martínez, párroco de la Catedral.
El papa Francisco fue enterrado en la tarde de este 26 de abril en la catedral de Santa María la Mayor en el vaticano. El pontífice de 88 años falleció en la mañana del 21 de abril, justo después de presidir la celebración del Domingo de Resurrección.
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En Medellín, las campanas de todas las parroquias replicaron al mediodía como señal de luto y unidad. A esa hora también inició la eucaristía en la catedral Metropolitana.
“El papa Francisco deja un legado de humildad, de servicio y sobre todo fue un papa que lo caracterizó unos signos y unos claros mensajes, no tanto para leer, sino para observar”, señaló Santiago Ávila Higuita, agente pastoral.
De acuerdo a la tradición, un funeral diocesano en la Iglesia Católica es uno celebrado bajo la autoridad y supervisión de una diócesis, que es la jurisdicción territorial de un obispo, uno de los cargos más importantes de la iglesia. Este rito religioso debería celebrarse después de la misa papal con la que finalizan las exequias de un pontífice. Si bien este es un funeral que sigue los ritos y tradiciones católicas, también goza de un cariz más representativo dada la importancia del motivo que le convoca.
“Valoremos este tiempo como una ocasión que nos permite renovar nuestra fe y amor a la Iglesia, crear entre nosotros un mayor espíritu de comunión y avivar el sentido de la esperanza frente a los designios de Dios”, dijo, por su parte, el arzobispo Tobón.