El agua es la fuente de vida de todas las especies del planeta, por eso, de ella dependen la salud y el equilibrio de los ecosistemas, así que desde hace 30 años, cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, ya que la ONU instauró esta fecha con el fin de que anualmente se utilice para concientizar al mundo entero sobre su cuidado, conservación y uso sostenible.
Pues, aunque el 70 % de la superficie del planeta es agua, solo el 2.5% es agua dulce y menos del 1% está disponible para consumo humano, por lo que salvaguardar este recurso hídrico es uno de los mayores retos a los que se ha visto enfrentada nuestra raza.
Para este año, además, el lema de la celebración es Agua para la Paz, una consigna que invita a la reflexión del agua como elemento clave para la paz, la salud y la prosperidad económica.
En ese sentido, las Naciones Unidas comparte tres mensajes claves:
1. El agua puede crear paz o desencadenar conflictos. Cuando el agua escasea o está contaminada, o cuando la gente tiene dificultades para acceder a ella, las tensiones pueden aumentar. Cooperando en materia de agua, podemos equilibrar las necesidades relativas al agua de todos y ayudar a estabilizar el mundo.
2. La prosperidad y la paz dependen del agua. A medida que los países gestionan el cambio climático, las migraciones masivas y la inestabilidad política, deben situar la cooperación en materia de agua en el centro de sus planes.
3. El agua puede sacarnos de una crisis. Podemos fomentar la armonía entre comunidades y países uniéndonos en torno al aprovechamiento justo y sostenible del agua, desde los convenios y convenciones de las Naciones Unidas a nivel internacional hasta las acciones a nivel local
¿Cuál es la importancia del agua en un país tan biodiverso como Colombia?
Según WWF Colombian, este país es una potencia en recursos hídricos y eso explica en gran parte porque es un país con mega biodiversidad y porque el programa del actual gobierno está planificando el territorio alrededor del agua. El agua contenida en los ecosistemas acuáticos que llamamos humedales, genera y mantiene una alta variedad de plantas, animales y otros microorganismos acuáticos que intercambian energía y materia entre ellos. Cuando llegan las lluvias, nuestros ríos inundan las sabanas, selvas y bosques incrementando, por un lado, su fertilización natural y por otro, conectando diversas formas de vida que aprovecharán los nuevos recursos espaciales y alimentarios para reproducirse de manera efectiva.
El impacto del cambio climático
Cada año los ríos reciben 918.670 toneladas de materia orgánica no biodegradable. Parte de la expansión ganadera y agrícola se hace a costa de los humedales. Hay barrios construidos sobre las rondas de los ríos. La minería consume enormes cantidades de agua.
La crisis climática causa una serie de impactos con efecto domino, por ejemplo, incrementa la duración y frecuencia del fenómeno del Niño, el cual causa desecación de cuencas, las cuales son el hogar o hábitat de personas y diversidad de plantas y animales que ven
amenazada su supervivencia.
En el caso de comunidades humanas, la escasez de agua viene acompañada de racionamientos, incrementos en los valores a pagar por los servicios de acueducto, energía eléctrica y transporte fluvial, pérdidas en empleos (pescadores, transportadores fluviales de carga y pasajeros, agricultores e industria) e incrementa problemas de salud pública por enfermedades gastrointestinales, deshidratación y potencialmente alta ingesta del consumo de micro plásticos.
¿Cuál es el papel de las comunidades locales en la conservación y el uso de las aguas?
“Nuestras comunidades indígenas, afro y campesinas siempre han cuidado las principales fuentes de agua de nuestro país, planifican el uso del territorio alrededor del agua y nos enseñan cómo vivir rodeados de este valioso recurso. Si fortalecemos su gobernanza, cuidando sus líderes, fortaleciendo sus capacidades y apoyando su efectiva participación en la toma de decisiones gubernamentales y sectoriales, no solo los empoderamos, sino que nos aseguramos de tener los mejores guardianes de nuestros recursos naturales”, responde WWF Colombia.
Proteger el agua, un trabajo en equipo. ¿Qué hacer para cuidar y conservar este recurso?
* Incrementar nuestras fábricas de agua (páramos y acuíferos de aguas subterráneas) y no permitir que estos terrenos tengan un uso diferente.
* Velar por el cumplimiento de las leyes que protegen los humedales del país (no se pueden desecar) y la ronda hídrica, es decir, los bosques ribereños que acompañan los cursos de nuestros ríos en un ancho de hasta 30 metros a cada lado, aseguran microclimas favorables y previenen desastres y pérdidas de vidas humanas en épocas de inundación.
* Comprando alimentos locales y de temporada, ya que la alimentación es clave en el ahorro del agua. Todos podemos ser consumidores responsables preguntando por el origen de los bienes que compramos.
* Cuidar nuestro consumo de agua tiene beneficios económicos directos reflejados en¨las facturas que pagamos mensualmente por estos servicios.
¿Qué hace WWF y cómo trabaja para su protección?
“Desde WWF Colombia buscamos duplicar la protección de hábitats de agua dulce. Estabilizar poblaciones de especies de agua dulce en el Orinoco y Amazonas, mediante el buen manejo y la restauración. Conservar y restaurar cuencas a través de la designación de nuevos sitios Ramsar. Asegurar una gobernanza transfronteriza del río Amazonas y Putumayo. Conservar los flujos de los ríos y la calidad de los ecosistemas, manteniendo la provisión de bienes y servicios para el buen vivir de las comunidades, la biodiversidad y el desarrollo sostenible de sectores productivos. Además de apoyar el ordenamiento y la planificación de cuencas hidrográficas en el país”, responde la misma organización.