Dos movidas que tuvieron lugar esta semana en Medellín dan cuenta de que se produjo un cambio radical en la relación entre el presidente Gustavo Petro y el alcalde Daniel Quintero.
Hasta ahora, y durante más de un año de su presidencia, Petro había mantenido a prudente distancia al alcalde porque personajes significativos del Pacto Histórico en Medellín y Antioquia no ven con buenos ojos al burgomaestre, que está implicado en numerosos escándalos.
Sin embargo, esta semana se materializó una nueva era de cercanía entre los dos mandatarios.
Por un lado, el lunes, la Alcaldía de Medellín, contra viento y marea, entregó el polémico contrato de cargue lateral para recoger basuras que favorece a Themac Colombia una compañía de Manuel Grau Pujadas, empresario catalán que se ha metido en el corazón de la Casa de Nariño, al punto de recibir la nacionalidad de parte de Gustavo Petro y de viajar como acompañante en la comitiva de la primera dama Verónica Alcocer.
Y por otro lado, el martes, el presidente Gustavo Petro cambió a sus tres miembros de junta del Metro de Medellín y puso en esos puestos fichas de Daniel Quintero. Con los dos puestos que ya tiene en la junta, Quintero hará mayoría de cinco en una mesa de nueve miembros.
La Nación designó a Juan Carlos Tafur Hernández, Sebastián Hinestroza Arango y Mary Luz Escobar Rivera como sus tres miembros independientes. Tafur es un empresario de Bogotá, que se ha beneficiado de cuatro contratos por $223 millones del conglomerado público de Medellín (Ruta N y Secretaría Privada). E Hinestroza es el representante legal de Megaproyecto Vial Siglo XXI, firma que recibió un contrato de $65.000 millones a mediados de este año para pavimentación de la Secretaría de Infraestructura.
Más allá de si se trató de un cambalache o no –tu le das el contrato al catalán y yo te doy la junta del Metro– el hecho de que Petro se haya demorado casi 14 meses para cambiar la junta del Metro podría indicar precisamente que las relaciones con Quintero no eran buenas, o al menos el mandatario no quería darle gabelas, y que ahora efectivamente algo cambió en esa relación a favor de Quintero.
¿MinTic el componedor?
Como se recordará a Daniel Quintero le costó acercarse a Gustavo Petro desde cuando era presidente electo, a pesar de que el alcalde había echado la casa por la ventana, lo que llevó a la Procuraduría a suspenderlo por apoyarlo en su candidatura.
Una vez elegido Petro, Quintero lo visitó al día siguiente en Bogotá pero no pudo lograr una cita con él. El alcalde tuvo que echarse un viaje hasta Italia, un fin de semana, para tener unos minutos con el presidente. Sin embargo, Petro no permitió ni siquiera una foto. Luego en una reunión de alcaldes en la Casa de Nariño, ya como presidente en propiedad, Petro lo saludó con evidente frialdad frente al cariño y los abrazos que le brindó a la alcaldesa de Bogotá, por ejemplo.
El alcalde aspiraba a que le dieran el Ministerio de las TIC pero nunca prosperó esa idea. Así, la relación Casa de Nariño - Alpujarra se mantuvo en una especie de calma chicha hasta hace unos meses.
Aparentemente, en algo tuvo que ver para componer esa relación el ministro de las TIC, Mauricio Lizcano, que desde que estuvo al frente del Dapre, Departamento Administrativo de la Presidencia, se mostró cercano a Quintero.
Recientemente, en una intervención poco usual para un ministro, se encargó de ponerle un plazo límite a Tigo para pagar unas deudas con el Ministerio bajo la advertencia de que si no lo hacía tendría que entrar en reorganización.
Más allá de si el ministro Lizcano estaba haciendo lo que le correspondía o no, la movida le sirvió a Daniel Quintero para generar una nueva polémica alrededor de Tigo y seguir en su discurso confrontacional con el sector privado de la ciudad.
Sin embargo, lo que sí evidencia que el ministro ha jugado un papel en este nuevo acercamiento entre Petro y Quintero fue la realización de un evento con emprendedores de tecnología en la UVA de Manrique hace quince días. Se trataba de la primera vez que el presidente Petro se hacía presente en un evento organizado por el alcalde Quintero.
En otra ocasión había venido al Museo de Antioquia a reunirse con empresarios y otra vez no fue claro sí se reunió con el alcalde Quintero durante una tarde o si se usó como excusa para justificar una de las usuales perdidas del Presidente.
De cualquier manera, ahora que el alcalde Daniel Quintero se dispone a dejar la Alcaldía (va a renunciar anticipadamente para irse a hacer campaña por el país con los candidatos que su partido avaló), seguramente tiene como fin mostrarse como el candidato a la Presidencia sucesor de Gustavo Petro. Y para ese propósito, lo que ocurrió en las últimas dos semanas en Medellín, será fundamental.