El gremio de taxistas de la ciudad manifestó ayer su tristeza y dijo estar de luto, tras despedir a dos conductores en menos de cinco días. El fin de semana despidieron a Sergio Andrés Isaza Jaramillo, de 32 años, quien fue asesinado el pasado viernes 19 de mayo, en el barrio París, de Bello, con un arma cortopunzante, al parecer, en medio de un robo. El presunto agresor, quien sería menor de edad, se presentó ante las autoridades.
Este martes, en horas de la tarde, despidieron a Nelson Alberto Ortega Gómez, de 58 años, quien apareció sin vida, en extrañas circunstancias, luego de ser reportado como desaparecido. La información preliminar del caso dio cuenta de que el taxi de Nelson fue encontrado, abandonado, en un sector de Enciso, pero al conductor lo hallaron muerto en Santa Elena.
Hasta este martes, las autoridades manifestaron que aún no habían determinado las causas de la muerte, por lo cual no se puede saber si se trató de un homicidio, pero compañeros y familiares del taxista creen que sí lo fue. Este medio conversó con la familia de Nelson y dieron un relato atroz de lo sucedido.
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Luego de que saliera de casa a trabajar no volvieron a tener noticias de su ser querido. Sin embargo, relató uno de los familiares, tienen rastros de que el viernes en la madrugada, entre la 1:00 y las 6:00, el taxi habría estado recorriendo trayectos, que pasaron por Belén, Bello y Santa Elena. “El taxi lo encontraron abandonado en Enciso”, dijo.
Tras perder el rastro del conductor, la familia se volcó a buscarlo en hospitales, por redes sociales, con amigos y conocidos, pero no tuvieron suerte. El domingo en la noche fueron a Medicina Legal, pero no les dieron información. El lunes festivo en la mañana volvieron y, cuenta el familiar, les dijeron que había un cuerpo por identificar.
Fue entonces cuando reconocieron a Nelson. “Estaba demasiado aporreado, creemos que le dieron muchos golpes por lo que vimos. No entendemos quién pudo hacerle eso, él no tenía enemigos, no sabíamos que tuviera problemas. Él era una buena persona, trabajador, alegre y servicial”, manifestó el familiar.
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Tuvieron que esperar hasta la noche de ese lunes festivo para que les entregaran el cuerpo, que despidieron este martes con la presencia de varios taxistas que no solo llegaron a la funeraria y la misa, sino que también hicieron un plantón a las afueras del Comando de Policía, en la avenida Oriental, para pedirles a las autoridades que refuercen las medidas para protegerlos. “Están asesinando a los taxistas” y “El gremio amarillo ha estado de luto” son algunas de las frases que gritaban desde la calle.
Nelson llevaba más de 20 años desempeñándose como taxista y tenía un hijo de 25 años. Ahora, su familia y el gremio esperan que se aclaren las circunstancias de su muerte y haya justicia, en caso de que se establezca un homicidio.