En el Parque Lleras y Plaza Botero hay algunas escenas que marcan un contraste frente al balance positivo de buena parte del comercio tras los meses de cerramientos e intervenciones que adelantó la Alcaldía.
En el Lleras, por ejemplo, a medida que en el sector sienten una lenta mejora de la seguridad y la recuperación del espacio público, algunos locales que incluso eran emblemáticos del sector lucen presos del abandono.
Por lo menos cuatro grandes establecimientos no pudieron unirse a la recuperación del Lleras al arrastrar problemas administrativos que los hicieron inviables. En el corazón del Lleras hay dos locales vacíos donde antes funcionaban restaurantes que se convirtieron en referentes y atractivos del sector y en los que hoy es frecuente ver habitantes de calle y basuras.
Incluso, según señala Nelly García, directora ejecutiva de Corpolleras, el alcalde Daniel Quintero en un recorrido puso al servicio de los propietarios de uno de los establecimientos los canales de difusión de la Alcaldía para facilitar su venta y así recuperar estos puntos, entendiendo, tal como lo reconoció el alcalde, que por su ubicación estratégica, el hecho de que estén vacíos y en deterioro generan un impacto fuerte en todo el sector.
Pero García asegura que son casos puntuales, y en su mayoría restaurantes-bar que no lograron hacerle el quite definitivamente a los estragos que les dejó la pandemia.
Sin embargo, también reconoce que en este momento el comercio está a la expectativa de que se estabilicen varios factores, por ejemplo, el aumento en los arriendos que según la directiva están disparados. Comerciantes que pagaban en 2021 $14 millones están pagando $23 millones, por ilustrar un caso.
Además, están a la espera de que las nuevas dinámicas orientadas a transformar el sector para un público más familiar cuajen completamente, porque si bien reconoce Nelly que hay una evidente mejora en estos tres meses de cerramiento, hay problemáticas que siguen latentes y solo esperan a que la presencia institucional empiece a bajar la guardia para asentarse nuevamente con fuerza.
Abundan locales vacíos
En otro sector “abrazado” por la Alcaldía, en plaza Botero, también hay contrastes importantes entre los balances de la administración que hablan de una reactivación total del comercio y escenas que, evidentemente, dicen lo contrario.
Si bien buena parte del comercio que está al interior del cerco de vallas señala una disminución importante de los hurtos y algunos de ellos apuntan tener mayores ventas gracias a los grupos de turistas que retornaron a la Plaza, la cantidad de locales desocupados sugiere algunos fenómenos que la Alcaldía no ha advertido –o reconocido–.
En el edificio de la antigua Compañía Colombiana de Seguros, entre el Museo de Antioquia y la iglesia La Veracruz, al menos el 20% de los locales tiene letrero de “se arrienda”, lo que no deja de ser extraño si se tiene en cuenta que la Alcaldía lleva seis meses asegurando una reactivación del 100% del comercio de la zona gracias al cerramiento y que este es uno de los lugares más transitados de toda la ciudad.
Sin embargo, el directo ejecutivo de Corpocentro, Jorge Mario Puerta, señala que el impacto negativo es todavía mayor al que puede verse a simple vista. Dice que el gremio hotelero en toda la zona de influencia de la Plaza ha tenido un año durísimo por cuenta directamente del cerramiento porque, según insiste el directivo, la eficacia de esta medida ha sido superficial.
Lo que explica Puerta es que el comercio no funciona en islas sino que necesita que todo el entorno funcione correctamente y es justo lo que no está ocurriendo pues señala que la extorsión, la venta y consumo de drogas y la inseguridad no hicieron más que distribuirse en los alrededores y eso evita que nuevos comercios y nuevas ofertas de servicios lleguen para cotizar esta zona.
Tanto en el Lleras como en Plaza Botero esperan a que la nueva alcaldía que está a cinco meses de asumir construya sobre lo bueno que pudo haber dejado esta administración en su intervención en ambas zonas y encuentre la fórmula para la recuperación total de dos sectores que son la cara visible de la ciudad ante los turistas de todo el mundo.
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Expectativa por los grandes proyectos
En el Lleras están a la espera de que se concrete el Área de Revitalización Económica (ARE) que la Alcaldía prometió dejar lista antes de marcharse. La ARE es un modelo de coadministración del espacio público en el que el distrito firma un convenio con una entidad sin ánimo de lucro conformada por comerciantes para el aprovechamiento económico del espacio público cuyos beneficios van destinados a financiar proyectos sociales y económicos en el sector. Por otro lado, hace unos días Corpocentro entregó en presencia de varios candidatos a la alcaldía los resultados del proyecto El Centro propone con el que pretenden darle insumos a la administración para adelantar transformaciones de fondo. Uno de las principales conclusiones, explica Jorge Mario Puerta, es que el Centro no necesita nueva infraestructura pública y, más bien, con esos recursos, detonar grandes proyectos sociales con poblaciones específicas: venteros ambulantes y habitantes de calle. Este enfoque, dice Puerta, sería un punto de quiebre para empezar a recuperar el Centro, tal como ha sido la promesa inconclusa desde hace medio siglo.