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Gabinete del alcalde Daniel Quintero: carrusel que se mueve al son de las campañas

Salen otros cuatro secretarios a reforzar la campaña de Independientes, lo mismo que ocurrió en la pasada contienda al Congreso y a la Presidencia. Y mientras tanto, las metas de gobierno en el aire.

  • Daniel Quintero, Juan Pablo Ramírez, Juan José Aux, Santiago Bedoya y Luis Giraldo. FOTO: Cortesía
    Daniel Quintero, Juan Pablo Ramírez, Juan José Aux, Santiago Bedoya y Luis Giraldo. FOTO: Cortesía
11 de mayo de 2023
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La renuncia de otros cuatro secretarios del despacho de la Alcaldía de Medellín demuestra, una vez más, que la inestabilidad del gabinete de Daniel Quintero parece no tener freno, ni siquiera en los últimos siete meses de gobierno, tiempo definitivo para cumplirles a los ciudadanos las promesas que hizo en campaña y, más importante aún, las que estableció en el Plan de Desarrollo, varias de las cuales tienen indicadores colgados y hasta algunos con 0% de ejecución.

Para muchos, estas últimas salidas confirman que el mandatario ha estado más enfocado en sus intereses electorales a lo largo de estos tres años de gobierno que en gestionar la ciudad con calidad.

El último revolcón en la administración se confirmó ayer: salen de sus cargos Juan Pablo Ramírez, secretario de Gobierno; Santiago Bedoya, de Juventud, Luis Giraldo de No-Violencia y Juan José Aux, de Comunicaciones. Fuentes cercanas al equipo contaron que los cuatro se sumarán a la campaña electoral de Independientes, partido que hoy tiene de precandidato a la Alcaldía a Juan Carlos Upegui, también exsecretario de la No-Violencia y primo de la esposa del alcalde Diana Osorio, y a la Gobernación de Antioquia a Esteban Restrepo, otro que fue titular de la Secretaría de Gobierno.

Las nuevas renuncias se suman a otras relevantes que se han producido este año. La de Alexandra Agudelo, quien tuvo que dejar el cargo de secretaria de Educación tras ser imputada por presuntas irregularidades en contratos de alimentación a niños y niñas; la de Juan Guillermo Berrío, quien dejó Participación para asumir como gerente de la campaña de Upegui; y la de Milena Lopera, a quien sacaron de la Secretaría de Salud.

Llevan meses en campaña

Pero no es un asunto nuevo. El prometido gabinete técnico de Quintero no fue más que una ilusión de los primeros meses de gobierno y pronto adquirió un común denominador: los cambios de secretarios, directores y gerentes se volvieron cotidianos; esto, sin contar los múltiples relevos que ha habido en cargos de menor rango, como subsecretarios y líderes de programas, así como contratistas en los distintos programas.

En los primeros 20 meses de gobierno, Quintero ya había realizado por lo menos 30 relevos y traslados de secretarios en 23 dependencias y entidades descentralizadas.

Para ese entonces, la mayoría de perfiles técnicos había renunciado por diferencias con la misma gestión. Pero la cifra subió a 90 cambios, en 50 dependencias, cuando la administración estaba próxima a cumplir tres años al frente del gobierno y, además, estaba en furor la campaña al Congreso y a la Presidencia de la República.

Quintero hizo evidente sus preferencias electorales y cómo estaba dispuesto a mover a sus más cercanos secretarios y aliados personales y políticos para apoyar las campañas que le sirvieran a sus intereses particulares.

Fue ahí cuando Esteban Restrepo asumió una figuración regional en el Pacto Histórico, mientras Juan Carlos Upegui, Juan Pablo Ramírez y otros secretarios de despacho dejaron sus cargos y los programas que lideraban en sus dependencias para dedicarse de lleno a las actividades proselitistas.

Tan evidente fue la posición que asumió el alcalde frente a la campaña presidencial, que eso le valió una suspensión de 42 días por parte de la Procuraduría, tras hacer viral un video en el que aludía directamente a la frase, “el cambio en primera”, que utilizaba Gustavo Petro para invitar a sus seguidores a respaldarlo en el primera vuelta presidencial.

Sin embargo, ya con Petro en el poder, y sin lograr cargos en el nivel central, Ramírez, Upegui y Restrepo se replegaron a lo local. El primero de ellos llegó de nuevo a la Alcaldía, como secretario de Gobierno, y los otros dos como candidatos de Independientes por la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, respectivamente.

Pero la desbandada no se detuvo. Varios secretarios se convirtieron en precandidatos para competir por el aval del partido, a través de una metodología que causó incluso divisiones con la exsecretaria de Salud Andree Uribe, quien considera que le hicieron una especie de trampa para seleccionar como precandidato a Upegui. Hoy ella está recogiendo firmas para lanzarse a la Alcaldía y pese a que asegura que se distanció de Quintero, muchos aún no le creen.

Afecta más la gestión

Lo cierto es que ciudadanos y concejales han reiterado en varias ocasiones la preocupación por el hecho de que esta administración se enfoque más en hacer política que en resolver los problemas de la ciudad, en especial cuando no cesan los ruidos, denuncias y escándalos que rodean la gestión.

Los ruidos por posible corrupción en distintas secretarías; la disminución de la calidad en la atención de los niños y niñas de Buen Comienzo; el aumento de basuras en espacio público; el uso de dependencias como la de la No-Violencia, Educación, el Inder o el Dagrd para apalancar campañas de los amigos y aliados de Quintero; la percepción de inseguridad; el descuido con los inspectores de Policía; los estudiantes fantasma; el mal estado de parques y canchas son solo algunos de los hechos que le enrostran al mandatario desde veedurías y desde el control político que se hace en el Concejo.

Esto ha llevado, incluso, a que los mismos contratistas y hasta funcionarios de carrera administrativa hagan plantones o denuncien de forma frentera o anónima las que consideran falencias en la gestión, algo que la ciudadanía palpa todos los días.

De ahí que son frecuentes los abucheos al mandatario o a sus aliados cuando asisten a eventos públicos y que también se expresa en que hoy Quintero sea el alcalde más impopular de la ciudad, desde 1994, según la encuesta revelada por Invamer hace un mes, en la que se reveló que solamente el 42% de los ciudadanos apoya su gestión.

Algunas fuentes consultadas aseguran que con tal impopularidad a cuestas, temen quedarse sin importantes cargos de elección popular en octubre, por lo cual, la máquina se aceita más que todo para conseguir votos, lo que influye en la gran rotación de personal.

Pero la mayor preocupación es cómo esto afecta la gestión. Para el concejal Daniel Duque, tanto cambio es una de las razones principales por las cuales “la ciudad está tan abandonada”.

Tiene sentido, como lo han dicho varias personas, porque los funcionarios que entran nuevos a liderar las dependencias no tienen el tiempo suficiente para hacer empalme, entender por completo el funcionamiento del cargo y establecer sus líneas de trabajo.

Más grave aún ven algunos el hecho de que varios se posesionen y duren solo seis meses, como fueron los casos de Milena Lopera, quien salió de Salud, y Juan Pablo Ramírez, quien dejó Gobierno tras posesionarse en octubre después del reintegro de su primera salida.

Justamente, otra de las críticas que rodean esta situación es que la Alcaldía se ha tomado como puerta giratoria y ha funcionado como carrusel, pues son varios los enroques que se han hecho: funcionarios que pasan de una dependencia a otra, a veces, de muy distinta especialidad, lo que en consideración de expertos afecta la estabilidad del personal subalterno y la ejecución de los programas.

De cualquier forma, ante la baja popularidad con la que carga la administración Quintero, su equipo político avanza en estrategias con las que a futuro podrían terminar apoyando una candidatura de una persona que no sea de su partido Independientes, como es el caso del exconcejal del Centro Democrático Albert Corredor, quien recoge firmas con el movimiento Medellín Nos Une y ha estado rodeado de denuncias por uso de recursos públicos de la Secretaría de Educación para hacer su campaña.

También están los concejales Lucas Cañas, quien ha sido defensor de Quintero y parte de su coalición de gobierno; y Jaime Cuartas, quien también lo ha apoyado en todas las propuestas desde el Concejo. Ambos intentan desmarcarse de Quintero, pero ahí quedan sus acciones y apoyos irrestrictos a la gestión del alcalde.

Aún faltan algunas semanas para ver en qué terminarán las posibles coaliciones y cómo se mueve el alcalde para tratar de garantizar la continuidad de su mandato. Por lo pronto, según lo dicho por el director nacional de Independientes, Eli Shnaider Brener, las elecciones regionales de este año son el preámbulo de la consolidación de un proyecto más ambicioso: llevar a Quintero, con todo y las investigaciones y denuncias en su contra, a la Presidencia de la República en 2026.

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