En medio de la cada vez más crítica situación que ha traído el fenómeno de El Niño, que viene reduciendo progresivamente el nivel de los embalses y tiene a una treintena de municipios de Antioquia afrontando problemas de abastecimiento de agua, EPM anunció que comenzará a aplicar una tarifa adicional a los usuarios que tengan consumos excesivos en el servicio de acueducto.
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La decisión fue anunciada por la compañía este viernes y aplicará en todos los municipios del Valle de Aburrá y el municipio de Rionegro.
En el caso del Valle de Aburrá, la medida implicará que todas las personas que tengan consumos mensuales que superen los 26 metros cúbicos de agua potable tendrán un recargo. En Rionegro, al estar ubicado en un piso térmico diferente, dicho límite será un poco más estricto y aplicará recargos a los que superen los 22 metros cúbicos.
En resumidas palabras, todos los hogares que se pasen de esos topes pagarán el doble de su tarifa por cada metro cúbico que se consuma de más.
“Por ejemplo, si un hogar de estrato 4 de Medellín el próximo mes consume 30 metros cúbicos de agua potable (30.000 litros de agua potable), al aplicar la medida, este usuario deberá pagar 26 metros cúbicos con la tarifa asociada a su estrato, pero los 4 metros cúbicos que sobrepasan los 26 serán considerados ‘consumo excesivo’ y tendrán una tarifa adicional, equivalente a aplicarle nuevamente el cargo por consumo o cargo variable. En otras palabras, el consumo excesivo tendrá un cobro doble”, desglosó EPM.
Estos rangos, si se comparan con el consumo promedio de un hogar en el país, no darían cuenta de un margen muy amplio para escapar de los recargos.
Por ejemplo, según los cálculos que maneja el Departamento Nacional de Planeación, el consumo promedio de los hogares colombianos se ha situado durante los últimos años en el orden de los 20 metros cúbicos por casa (cada metro cúbico equivale a 1.000 botellas de agua de un litro), que se ven impactados de acuerdo con el clima de cada ciudad.
Bajo esta óptica, la recomendación para cada hogar será la de revisar en su factura el evolutivo de sus consumos, para calcular si es necesario ser más racional en el uso del agua para no verse afectado por los recargos.
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Aunque la medida cobijará al grueso de la población, EPM aclaró que estarán exentos de esos cobros los lugares que por su naturaleza tienen consumos más altos como inquilinatos, hogares comunitarios, las áreas comunes de las propiedades horizontales y las entidades sin ánimo de lucro que tienen contratados servicios especiales y multiusuarios.
Si bien cada empresa es autónoma de aplicar o no esos cobros al consumo excesivo, dicho mecanismo quedó regulado por cuenta de una resolución expedida por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) este año, precisamente con el objetivo de desincentivar el despilfarro de agua en el país en medio de la temporada seca.
Hay preocupación en los embalses
Los recargos presentados este viernes aparecen en medio de un panorama complejo en materia del nivel de los embalses, que no sólo tiene al sector energético haciendo cuentas, sino que podría impactar en el servicio de acueducto.
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Y es que de acuerdo con el balance entregado por EPM, los tres grandes embalses que abastecen el 94% de los hogares del Valle de Aburrá (La Fe, Piedras Blancas y Riogrande II) han venido reduciendo sus niveles progresivamente, en una tendencia que apunta a seguir en esa dirección al menos en el corto plazo.
Aunque por ahora esa reducción no se traduce en riesgo de desabastecimiento (solamente 544 usuarios ubicados en el occidente de Medellín han sufrido cortes por el fenómeno del niño), EPM sí advirtió que en las zonas de captación ya se está recogiendo el agua de una mayor profundidad, lo que podría implicar variaciones en el color del líquido.
“Aunque cada uno de los proyectos desarrollados han sumado al fortalecimiento del sistema de acueducto de EPM y mitigar los impactos de eventos como el fenómeno de El Niño, esto no significa una eliminación total de la materialización de riesgos, pues las fuentes de agua continúan presentando cambios ante la disminución de lluvias y el incremento de temperaturas en el territorio”, dijo Santiago Ochoa Posada, vicepresidente de Agua y Saneamiento de EPM
Dicha reducción en los niveles, explicó el funcionario, está ligada también a una reducción de por lo menos el 50% en la mayoría de las quebradas y ríos que van a dar a los embalses, siendo la situación especialmente compleja en zonas como el corregimiento de San Cristóbal, en el occidente de Medellín, y municipios como Barbosa y Caldas.
“Considerando este panorama y el incremento que se registran en los consumos, EPM insiste a la comunidad en un uso responsable del agua potable, pues al cierre de enero de 2024 el incremento en consumos de agua potable alcanzó 743 litros por segundo, cifra que equivale al consumo de 440.000 personas”, añadió el vicepresidente Ochoa.