Aunque para ayer estaba prevista la presentación de los precandidatos del Pacto Histórico a la Alcaldía de Medellín, solo se dieron a conocer dos nombres: el de Alberto Vélez, quien asumirá las banderas de la Unión Patriótica (UP), y el de Alexánder Rúa, quien representará a la Alianza Democrática Amplia (ADA). Desde la coalición anticiparon que en los próximos días se sumarán otros nombres al mecanismo de elección interna, pero lo que causó más sorpresa fue la ausencia y el hermetismo de algunos miembros del Pacto frente al rol de Juan Carlos Upegui, el precandidato de los Independientes.
La ausencia fue curiosa porque desde el 14 de marzo, cuando Upegui le ganó la consulta a Sergio López, se proyectaba que el apadrinado de Daniel Quintero sería el primero en aterrizar en la conversación interna del Pacto. Entonces, el ahora precandidato Rúa expresó en Twitter: “Bienvenido con su nominación a la Alcaldía. La ruta es la unidad, siempre con críticas constructivas y buscando resolver los problemas de la ciudadanía. Avanzar en diálogos en el Distrito y como fuerzas progresistas”. Upegui, a través de la misma red social, respondió: “Álex, cuenta conmigo para construir esos caminos de unidad. Un abrazo”.
Dichos caminos hoy no lucen tan claros. Hay dos versiones: una reseña el descontento nada nuevo de algunos sectores del Pacto con la gestión del alcalde Quintero —líder natural de los Independientes—, y otra habla de un temor del ahora partido político a que un precandidato del Pacto termine ganando el pulso en una consulta interna. Pero es otro frente el que soporta las dos versiones: en ambos lados estudian con pinzas cada movimiento para evitar desventajas en una eventual lista conjunta y cerrada a Asamblea y Concejo. Ese, dice el analista político Fredy Chaverra, es el principal miedo.
El Pacto se cierra
La llegada de Upegui al Pacto no solo se proyectaba por el proselitismo que hizo en favor del hoy presidente Gustavo Petro cuando renunció a la Secretaría de la No Violencia. Fue de hecho el alcalde Quintero quien se jugó por el Pacto en esa campaña haciéndose a una suspensión de la Procuraduría por presunta participación indebida en política y quien, además, le pidió la renuncia a su gabinete para que se dedicara de lleno a la contienda electoral.
Pero eso, dice Chaverra, no fue suficiente. O por lo menos dejó de serlo por los movidas que el alcalde y los Independientes hicieron para asegurar escaños en las elecciones a Congreso. Resulta que en sectores como la Colombia Humana, el Polo, Comunes y la UP todavía hay molestia porque los nombres de Alejandro Toro y Álex Flórez terminaron desplazando a otros liderazgos alternativos en Cámara y Senado, respectivamente. Justo esto es lo que temen ahora al interior del Pacto, tanto con la candidatura de Upegui como con las postulaciones a Asamblea y Concejo.
Lo que afirma Chaverra es que estos sectores están ganando tiempo —por estrategia o incluso fisuras internas— para definir su ruta: escoger un precandidato (caso de la Colombia Humana y el Polo, que avanzan en esas discusiones) o rodear otro nombre con un coapoyo. Y si bien puede haber temor porque Upegui logre posicionarse sobre los precandidatos de la coalición en una consulta o encuesta temprana, el recelo parece mayor con la conformación de la lista al Concejo.
Se sabe que la lista será cerrada y, según proyecciones, podría lograr de dos a tres escaños. La puja entonces es por cuáles serán los nombres que terminarán en los primeros renglones. “Algunos sectores pequeños, que tienen personería jurídica, creen que Quintero puede replicar lo de las listas en la elección a Congreso: que haya carta blanca para los Independientes y que ellos terminen siendo los vagones que impulsen a sus candidatos”, sostiene Chaverra.
Los temores, en todo caso, no son infundados: en días pasados reseñamos que la representante a la Cámara Susana Gómez estaba de pelea con las bases del Pacto porque, al parecer, buscaba que su hermana María Clara encabezara la lista de la coalición al Concejo. A esto se suma que la senadora Piedad Córdoba estaría moviendo sus fichas para ganar apoyos a favor de su hijo en la lista a esa corporación.
¿Independientes con miedo?
Pese a que voces cercanas a Independientes confirman la lectura de Chaverra, al interior del Pacto algunos sostienen que el camino está despejado para el aterrizaje de Upegui. Aunque no ocultan que hay diferencias por lo ocurrido en campaña y por las “formas” de esta administración, dicen que Upegui y su equipo le están dando largas a la adhesión para cerciorarse cuál es el agua que los moja. “Ellos (Independientes) tenían un delegado en Medellín, pero dejó de asistir cuando pactamos los foros en una mesa distrital con representación de todas las fuerzas”, asegura una fuente de la coalición.
Esto ha llevado a que allí peleche la idea de que los Independientes temen un crecimiento sorpresivo de uno de los precandidatos propios del Pacto y que, por ello, tengan que terminar rodeando un nombre que no sea el de Upequi. La otra proyección es que el partido de Quintero estaría esperando la evolución de los foros del Pacto —que comenzarán este viernes e irán hasta el primero de mayo— para sumarse a un mecanismo más depurado.
La espera, sin embargo, podría resultar en una radicalización de los sectores que no quieren el candidato de Quintero. “Ellos inscribieron el mecanismo de consulta; todavía están a tiempo de entrar en las negociaciones. Eso sí, si no llegan en las próximas semanas, quiere decir que no están interesados en conformar listas con nosotros”, dice la fuente del Pacto, que también muestra preocupación por el acomodo de los 11 partidos y movimientos de la coalición en las listas cerradas a Asamblea y Concejo.
Aunque Chaverra reconoce a esta altura que la personería jurídica oxigenó la mala hora de los Independientes, una fragmentación sería perjudicial para ambos frentes a la hora de arrastrar votos. No descarta entonces la llegada de Upegui al Pacto y que de allí, en conjunto con lo que han llamado el frente amplio (conservadores, liberales y de la U), salga un candidato con varios avales.