Algunos empleados del Hospital General de Medellín (HGM) tienen planeada una estrategia inusual a la entrada de la institución: poner dos canastos grandes para recoger donaciones de mercado. Es inusual porque los alimentos, si cuaja la idea, serán destinados a ayudar a otros trabajadores del lugar que denuncian que ni siquiera han recibido el pago del salario correspondiente a febrero.
Entre la crisis económica y la indignación, varias personas volvieron a levantar su voz ayer, esta vez de forma pública, para exigir que les paguen cuanto antes lo que les deben.
Mientras tanto, directivas del hospital y de Prodesa, asociación gremial que los tuvo contratados hasta hace unos días, se chutan la pelota, se hacen señalamientos y dan versiones cruzadas que en nada resuelven el pago para médicos, enfermeras y auxiliares de enfermería, entre otros cargos.
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La situación de todos es distinta, pues los sueldos son diferentes, pero los más afectados han tenido que hacer rifas y vender varias cosas, como morcilla y chorizos, para conseguir los pasajes, mercar o costear otros gastos del hogar, explicó Camilo Toro, líder del Sindicato de Profesionales y Trabajadores del HGM, Sinprogen, quien agregó que calculan que son 600 empleados contratados bajo esta modalidad y que la mayoría tiene cargos asistenciales. Lo avalan las versiones de varios profesionales de la salud que le contaron a EL COLOMBIANO las maromas que deben hacer para subsistir.
El caso es que el HGM firmó un contrato el año pasado con Prodesa para contratar personal que no está en la planta, es decir, para tercerizar. Esta entidad reemplazó a otra asociación que antes cumplía esa labor, pero que se fue, también debiéndoles plata de salario y liquidación a algunos empleados. Hoy la historia se repite.
Las fuentes que conversaron con este medio indicaron que Prodesa les venía pagando cumplido, los primeros cinco días hábiles de cada mes. Pero en enero pasado empezaron a escuchar rumores de que era posible que la agremiación sindical saliera del hospital, conjetura que confirmaron en febrero de forma intempestiva, como también lo fue la manera en la que les dijeron que enviaran documentación para ser contratados por otra entidad tercerizadora llamada Sintravid.
Ayer, cuando habían pasado 13 días de marzo, a los empleados no les habían pagado el sueldo de febrero, de algunos días de marzo a algunos ni las liquidaciones por la terminación del contrato. Y con Sintravid no han cumplido ni el primer mes de trabajo como para recibir pagos.
Lo que más los indigna es el cruce de versiones entre Prodesa y el HGM. La asociación gremial les había dicho que no podían pagarles porque el hospital no les había desembolsado dinero del contrato. “Se llevó a cabo el proceso de conciliación de pagos con la ESE y estamos a la espera de la revisión y posterior liberación de la cartera pendiente de pago”, les informó Prodesa en un comunicado, el 7 de marzo, que se suma a otros en los que hacían referencia a que siguen esperando el desembolso de la institución.
Tras una reunión que sostuvieron ayer los delegados de ambas entidades, se conoció que uno de los argumentos que habría entregado el hospital fue que no había hecho el desembolso porque Prodesa estaría atrasada en el pago de los últimos meses de la seguridad social de los empleados, algo que la asociación negó en su último comunicado.
Sin embargo, varias fuentes que hablaron con este medio piden al HGM que determine con claridad si la tercerizadora no hizo los pagos de seguridad social a tiempo, si ha cotizado con base en un salario menor al que devengaban los empleados y por qué hay algunos certificados laborales donde los sueldos referidos no corresponden a lo que realmente ganaban los profesionales.
Lo más importante: piden a los órganos de control que hagan una revisión a la ejecución de este contrato. Por lo pronto, a Prodesa y al hospital les piden que resuelvan la situación sin afectar sus bolsillos, pues las deudas apremian. Hoy se preguntan si la historia que hoy se repite se vivirá de nuevo con el nuevo tercerizador.