Los medios escandinavos comenzaron a traducir sus noticias al ruso para contrarrestar la desinformación que hay sobre la guerra en Ucrania. La medida comenzó desde este jueves y se da después de que el parlamento ruso aprobó una ley que condena con hasta 15 años de prisión a la persona que divulgue “noticias falsas” sobre la guerra con Ucrania, el pasado 4 de marzo.
Esta ley fue impulsada por el propio Vladimir Putin, porque la guerra ruso-ucraniana también se libra en internet. Esta ley viola a tal punto la libertad de prensa, que la BBC decidió suspender el cubrimiento desde el terreno (Rusia) hasta entender el alcancé de la norma.
El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin justificó la medida al afirmar que la intención es castigar a todos aquellos que mintieron con el propósito de desacreditar a las fuerzas armadas rusas. Putin enfatizó en que si los medios de comunicación, que operan en Rusia, quieren informar sobre el conflicto con Ucrania, envés de invasión, deben referirse a la intervención en Ucrania, utilizando la expresión “operación militar especial” y que el propósito de Rusia es “desmilitarizar” y “desnazificar” a Ucrania, detener la expansión de la OTAN y no apoderarse de la región del Donbass (Donetsk y Lugansk).
El propósito del Estado ruso es que sus ciudadanos consideren que las operaciones rusas son de pequeña escala y netamente defensivas. Con esto en mente, ha censurado a medios occidentales como: DW, CNN, BBC, La voz de América, Radio Free Europe/Radio Liberty, Meduza y medios rusos independientes como Dozhd.
También, según Amnistía Internacional censuró periodistas rusos críticos con gobierno: el presentador de televisión Ivan Urgant y la respetada periodista Elena Chernenko, y solo permite a la población informarse sobre lo que está pasando en Ucrania a través de medios alineados con el discurso del Kremlin: RT y Sputnik.
Además de la censura a medios y periodistas no alineados con su discurso, el Estado ruso tomó dos medidas más. La primera, bloquear el acceso en Rusia a Facebook, Twitter, Instagram y Youtube, afectando a una gran parte de la población del país.
Pero la desconexión se da desde ambos bandos porque esas plataformas ya estaban señalando como posible información falsa las publicaciones que contaban el relato ruso de la guerra. Según la base de datos Statista, Facebook lo utiliza el 37% de los rusos encuestados, Youtube el 68%, Instagram el 59% y Twitter el 14%.
La segunda medida, según ordenó el Ministerio ruso de Desarrollo Digital, Comunicaciones y prensa, será desconectar su sistema de internet de la red global. La ONG Internet Society, por medio de su director David Frautschy, denunció estas medidas al afirmar: “La verdad es que lo único que hay aquí es el deseo de controlar la información, de controlar lo que la gente piensa y lo que la gente comparte, y esto es una idea aterradora”.
Sin embargo, Rusia defiende su decisión, comparándose con China, un país con barreras digitales más amplias que cercó el acceso a servidores de internet occidentales. Rusia tomó estas medidas en respuesta a la Unión Europea, que decidió censurar a los medios rusos Rusia Today y Sputnik. Medios alineados con el gobierno ruso, por lo tanto, cuentan una versión sobre la guerra en territorio ucraniano, contraria a la de los medios occidentales.