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La vida en el exterior en medio de un rebrote de covid

Australia, España y algunas zonas de EE. UU. pasan por una segunda ola de contagios. Testimonios.

  • Los nuevos contagios en Florida coincidieron con la reapertura de las playas y los restaurantes. El gobierno estatal pidió retomar las medidas de bioseguridad. FOTO Getty
    Los nuevos contagios en Florida coincidieron con la reapertura de las playas y los restaurantes. El gobierno estatal pidió retomar las medidas de bioseguridad. FOTO Getty
28 de julio de 2020
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Siete meses después de que se identificaron los primeros casos de coronavirus en China y la enfermedad se convirtió en una pandemia, algunos países comienzan a registrar rebrotes que se presentan semanas y hasta meses después de que se creía controlada la curva de contagios.

Por eso, ciudades como Santiago de Chile tuvieron que regresar a una cuarentena estricta; otros lugares como Florida, Estados Unidos, pasan por una alerta hospitalaria por la disponibilidad de camas; mientras que Alemania, Australia, España, Francia, Italia, zonas de Pekín y de Hong Kong, entre otros, registran nuevos positivos después de que habían comenzado a vivir en la nueva normalidad.

Hasta el momento del cierre de esta edición, la enfermedad superaba los 16 millones de contagios en el mundo y registraba casi 651 mil víctimas mortales. Al tiempo, la esperanza la representan las 9,4 millones de personas que se han recuperado de la covid y dan testimonio de que se puede luchar contra la pandemia.

En EL COLOMBIANO hablamos con connacionales que residen en algunas partes del mundo (Australia, España y Miami) que están viviendo una segunda ola de contagios de la pandemia que genera, nuevamente, una alerta en la ciudadanía sobre la importancia de no bajar la guardia.

Miami en alerta roja

Cuando llegó el primer caso de coronavirus a Estados Unidos, el 20 de enero de este año, la colombiana María Elvira Daza comenzó a prepararse como si le enfermedad fuera un huracán.

Reside hace diecisiete años en Florida, un estado que durante los meses de julio y agosto está en la ruta de los ciclones que azotan el Atlántico y recorren las playas continentales hasta llegar al Caribe. Y esa tempestad llamada covid ha tenido varias fases de vientos huracanados que siguen dejando estragos.

María Elvira vive en el tercer lugar con más casos de Estados Unidos, después de California y Nueva York, pero que por estos días ocupa los titulares de la prensa mundial porque es escenario de un repunte en los contagios. Florida, con 21 millones de habitantes, tiene 424 mil positivos y 5.853 decesos, según el Departamento de Salud.

Hasta la fecha, el día con más contagios se presentó el 11 de julio, con 15.233 casos nuevos, y la jornada con más decesos fue el 13 de julio, con 108. Esas cifras llegaron cuando ya se creía superado el pico y estaban en un proceso de reactivación económica. Este, ante los nuevos reportes de salud, se está poniendo en duda.

Desde comienzos de junio los restaurantes y playas reabrieron de manera paulatina. Salir a cenar o pasar un día en el mar volvió a ser una actividad permitida. En esos espacios, así como en el resto de Estados Unidos, el tapabocas siempre fue opcional y la cuarentena total se entendió como una decisión de distritos y estados, mas no del gobierno federal.

“Veíamos la covid viniendo desde China y ahora estamos viviendo lo que parece ser el pico acá. Esto se nos está alargando, no sabemos hasta cuándo, y enfermarse es una lotería”, afirma María Elvira. Trabaja desde su casa en el condado de Miami-Dade, un hogar en el que vive con su esposo, sus hijos y su mamá y se convirtió en un escudo para protegerse de la enfermedad.

Solo sale para las diligencias necesarias y ahora se prepara para otro ciclón.

Una tormenta sobre la crisis

Mientras el estado de Florida, especialmente la ciudad de Miami, pasa por los peores momentos desde que llegó la covid, también comienzan los huracanes. Las primeras tormentas tropicales a la vista son Gonzalo y Hanna, ambas reportadas por el Centro Nacional de Huracanes.

Por esto, las alertas del covid del Departamento de Salud se entretejen con indicaciones sobre cómo evacuar por un desastre natural en tiempos de pandemia. El kit de supervivencia tiene dos nuevos componentes: desinfectante y tapabocas.

“Aquí, desafortunadamente, no han puesto las medidas como obligatorias. Simplemente, la gente se cuida por su propia voluntad: los que quieren y los que no”, relata Jorge Iván Monsalve, otro colombiano que vive en Florida, en Bonita Springs. En junio su esposa dio positivo para covid, estuvo en cuarentena, recibió un tratamiento y se curó. Jorge Iván se ha practicado dos pruebas y ambas han salido negativas.

En su vecindario, dice, la gente sale a hacer ejercicio, muchos sin protección, van a la piscina del conjunto de casas “común y corriente, como si nada hubiera pasado”, mientras las cifras de casos y decesos de la Florida y del resto de Estados Unidos continúan en ascenso. El país tiene 4,2 millones de contagios y apenas la semana pasada el presidente Donald Trump pidió usar tapabocas.

En otros términos: después de que el coronavirus dejara 145 mil muertes en todo el país, la Casa Blanca instó a tomar una de las medidas de bioseguridad más básicas que ha recomendado la Organización de Mundial de la Salud para prevenir la enfermedad. “Probablemente y desafortunadamente va a empeorar antes de que haya una mejora”, admitió Trump el 21 de julio.

El 16 de julio las UCI de los 54 hospitales de la Florida se quedaron sin capacidad de atender a nuevos pacientes y el gobierno estatal está adaptando habitaciones normales para recibir a personas con covid que necesitan una cama de cuidados intensivos, pero que no alcanzaron a tener un cupo antes.

“Las personas no comprenden que, si se hacen el test, deben asumir si el resultado es positivo”, dijo la directora del Centro de Pruebas de la Universidad Internacional de Florida, Eneida Roldán, al periódico Miami Herald. En otros términos, la ciudadanía debe asumir la importancia de tomar medidas para cuidarse.

Australia, peor que antes

El miércoles 22 de julio, Australia registró 502 nuevos positivos para coronavirus: el número más alto desde que comenzó la pandemia en el país, de acuerdo con el reporte del Departamento de Salud. La cifra más elevada hasta entonces había sido de 469 casos en un día, el 28 de marzo. Inclusive, en junio tuvieron una jornada en la que solo se registraron dos casos, el 9 de ese mes.

“Este virus es altamente contagioso y, como hemos visto en el aumento continuo de infecciones y el creciente número de personas hospitalizadas y muriendo, todos debemos permanecer atentos, no debemos bajar la guardia”, aseguró el subdirector médico del Departamento de Salud australiano, Michael Kidd’s, el 22 de julio. Apenas a partir de esa fecha el uso del tapabocas comenzó a ser obligatorio.

Sebastián Fonseca es un colombiano que llegó a Melbourne hace cuatro años. A comienzos de 2020 tenía dos trabajos, uno como administrador de un restaurante y otro como recepcionista en un hotel, pero perdió este último por la pandemia y en el restaurante las ventas no van bien. Por eso, aunque sigue laborando, solo trabaja tres días a la semana y por horas, no como antes que trabajaba seis días seguidos.

Cuenta que durante la primera ola de contagios la gente no se cuidaba tanto: salían y no usaban tapabocas. Sin embargo, “ahora hay más miedo y eso lo hemos sentido en el trabajo porque las personas ya no compran tanto como antes. Están encerradas en sus casas”, relata Sebastián.

Australia tiene 14.935 casos y 161 decesos por covid, según Johns Hopkins University. El rebrote se ubica en el estado de Victoria, donde está Melbourne, y por ese motivo las otras zonas del país cerraron sus fronteras con este territorio para evitar la expansión del covid. Para este colombiano y para el resto de personas que residen en esa ciudad medidas de bioseguridad estrictas son un asunto nuevo.

Melbourne vive una cuarentena rigurosa y sin precedentes desde el 8 de julio. Solo se puede salir para comprar comida, diligencias médicas, si se es cuidador de un enfermo o por tiempos cortos para hacer ejercicio. Hay limitaciones para entrar a las tiendas, los restaurantes solo atienden por domicilio y el gobierno comenzó campañas pedagógicas sobre el uso del tapabocas.

Con esa nueva realidad, Sebastián espera que pasen pronto los días de aislamiento para trabajar las mismas horas que antes y así poderse sostener en un país ajeno. Entre tanto, su mirada está puesta en Bogotá, donde vive su familia, porque eso es lo más difícil de la pandemia: “No poder estar con mis papás para ayudarlos a cuidarse”.

España, otra vez contrarreloj

Las autoridades de salud españolas aún no confirman ni desmienten si el país está cercano a pasar por una segunda ola de contagios, pero los números están creciendo. En los últimos días el Ministerio de Sanidad ha confirmado cerca de 280 nuevos brotes en todo el país. Por ejemplo, en el equipo de fútbol Fuenlabrada hallaron 28 casos y en Cataluña (Barcelona) cerraron nuevamente los bares y centros de ocio nocturnos para evitar la aparición de más contagios por cuenta de la interacción social.

Alejandra Duque es una médica medellinense que vive en Barcelona hace un año, uno de los lugares de Europa más golpeados por la aparición de nuevos positivos de la enfermedad. Los restaurantes y bares están abiertos; las discotecas, cerradas, y el transporte público redujo sus capacidades de ocupación.

“Es triste porque uno sabe que otra vez va a haber un rebrote. Creo que es probable que se aproxime otra cuarentena en unas tres o cuatro semanas”, afirma. Cataluña es, justamente, la segunda región con más casos del país (67.217) después de Madrid (73.026). Lo preocupante, dice Alejandra, es que la gente sigue su vida como si nada estuviera sucediendo. Eso sí: el tapabocas es obligatorio.

La semana pasada el Ministerio de Sanidad reportó que han realizado 6.320.836 pruebas diagnósticas en el país. En la semana del 13 al 19 de julio 8.207 de estas dieron positivo; en contraste, entre los días 6 y 12, se detectaron 5.292 nuevos casos. Y la curva de contagios que estuvo aplanada entre mayo y junio empezó a subir otra vez en julio con una coincidencia: en ese mes ya se permitían las reuniones sociales en sitios públicos.

Alejandra, como médica, conoce bien el riesgo de esas cifras en ascenso y cuidarse se volvió todo un ritual, especialmente porque su pareja estuvo al servicio de las urgencias hospitalarias cuando el país pasó por el pico. Sin embargo, según reseñó la BBC, este no es el común denominador porque la mayoría de contagios se están presentando en personas jóvenes que asisten a reuniones sociales y luego llevan el covid a sus familias.

Así, entre celebraciones en España, la falta del uso del tapabocas en Australia y la reactivación económica de Miami la pandemia vuelve a dar una segunda ronda por esas y otras regiones del mundo que creían haber vivido lo peor del coronavirus, pero que ahora temen que esa pesadilla se vuelva a repetir.

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