Aunque ha criticado a los presidentes latinoamericanos como Nicolás Maduro y Daniel Ortega que se perpetúan en el poder forzando constituciones y sometiendo a sus pueblos, Nayib Bukele buscará la reelección en las votaciones de 2024 para seguir dirigiendo el destino de El Salvador. Se ha parado en la popularidad que tiene en el país, y en el respaldo de un Congreso en el que tiene mayorías, para torcer la constitución.
Así, Bukele se convertiría en el primer presidente salvadoreño en repetir mandato de manera continua, esto gracias a que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que él mismo instaló abrieran esa ventana que ahora el presidente usará.
Parece que al polémico presidente se le olvidaron las palabras que usó en 2013 con un periodista venezolano: “En El salvador un presidente no se puede reelegir en el siguiente término. En El Salvador no puede relegirse, la Constitución no permite que una persona sea presidente dos veces seguidas. Puede ser presidente 80 veces si quiere, pero no seguidas, eso es para garantizar que no se mantenga en el poder y que ocupe su poder para quedarse en el poder”.
Muy fiel a su estilo, Bukele anunció esta decisión ante un grupo nutrido de seguidores en las celebraciones del Día de la Independencia, algo que pareció bastante calculado. Dijo: “Luego de conversarlo con mi esposa Gabriela y con mi familia, anuncio al pueblo salvadoreño que he decidido correr como candidato a la presidencia de la República (...) Después de 201 años, al fin vivimos una verdadera independencia. Pero esto no ha sido únicamente gracias al trabajo de nuestro Gobierno, sino porque trazamos nuestro propio destino y no obedecimos los dictados internacionales”.
Hay que decir que la constitución para Bukele no parece bastante importante, pues en otras oportunidades se ha impuesto sobre ella acorralando a los congresistas y legisladores con posturas bastante mediáticas como acabar de tajo con las pandillas que asolan uno de los países más violentos del mundo.
Por ejemplo, cuando no ajustaba ni siquiera un año en el poder se enfrentó el Congreso porque le negaron un préstamo por 109 millones de dólares para financiar su estrategia de seguridad. Ante la negativa llegó al capitolio con un grupo de policías y militares que se pararon en los pasillos de totalmente armados. Allí tomó asiento en la silla del presidente parlamentario y empezó la sesión, después de decir que contaba con la autoridad del cielo y levantó una oración.
El hecho fue todo un escándalo y fue rechazado por la comunidad internacional, pero esto le importó poco a Bukele, quien se cree ungido por un poder divino que encadena a sus supuestas creencias evangélicas, un discurso que no es menor en un país ampliamente protestante y cuyos pastores lo han apoyado cuando este ha rechazado el derecho al aborto y al matrimonio igualitario.
La polémica reelección
Ahora bien, la decisión del presidente Bukele de buscar la reelección en 2024 atizó el debate, pues no es totalmente clara la posibilidad constitucional, pese a que la Corte Suprema lo habilitó, algo rechazado por sus detractores que ven en ello una acción para retener el poder.
En septiembre de 2021, esa sala de la Corte ordenó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) cumplir su resolución y “permitir” en este caso que Bukele “participe en la contienda electoral por una segunda ocasión”, basada en una interpretación de un artículo de la Constitución que según los opositores a la reelección aseguran es el que la prohíbe.
“Esa resolución no está apegada a derecho, se ha manipulado el texto constitucional y hecho una interpretación errónea y a la medida (del presidente) pues la reelección no está permitida”, consideró Eduardo Escobar, director ejecutivo de la organización Acción Ciudadana, dedicada a fiscalizar la corrupción.
Recordó que en mayo de 2021 con ayuda de sus aliados en el Congreso, Bukele destituyó a magistrados de la sala de lo constitucional de la Corte Suprema, además del fiscal general, cosa que fue considerada por Estados Unidos como algo “antidemocrático”.
Tras el anuncio del mandatario, consideró Escobar, “nos encaminamos a convertir El Salvador en otra Nicaragua”, en referencia al largo gobierno del presidente Daniel Ortega. “Bukele se quiere perpetuar en el poder”, dijo Escobar.
Pese a que según las encuestas goza de una amplia popularidad entre la ciudadanía, el mandatario también ha sido acusado de autoritario por organismos locales e internacionales de defensa de los derechos humanos.
“Si nos atenemos a la resolución de la sala de lo constitucional de la Corte Suprema, el camino de la reelección está abierto pues es la interpretación que la sala ha hecho y en eso no hay más que hacer, nos guste o no”, consideró el analista político y abogado Julio Valdivieso.
¿Frenar la reelección?
Julio Valdivieso señaló que por hoy “no sería posible cerrar el espacio a la reelección” de Bukele, pues “legalmente la sala (de la Corte Suprema) ha sentado precedente y lo habilita, y además sus resoluciones son de obligatorio cumplimiento”.
Según el analista político Marvin Aguilar, la “única manera de que ya no se pueda permitir la reelección es que la misma sala de lo constitucional “dé una nueva resolución en donde corrija lo hecho”, pero consideró que “eso no va a suceder en este momento”.
“Todo esto es cosa de interpretación de la Constitución, se hizo un cambio jurisprudencial que quizá no ha sido el más correcto. No es ilegal pues lo establece el máximo tribunal constitucional”, sostuvo Aguilar.
La decisión de buscar la reelección pone en evidencia “la clara intención que Bukele tiene de retener a toda costa el poder”, señaló Jaime Guevara, jefe en el Congreso de la bancada del opositor e izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
Bukele fue parte del FMLN hasta su expulsión en octubre de 2017, luego de ser señalado por insultar a una funcionaria de ese partido.
¿Derechos humanos?
A los salvadoreños, la noticia de que Bukele buscará la reelección no les extraña, se la esperaban.
Armando Rodríguez, un taxista de 54 años, aseguró que “es la mejor decisión que pudo tomar” Bukele. “A este presidente lo critican porque trabaja, reparte la riqueza al pueblo dando muchas ayudas y eso no es asistencialismo, es devolver algo a sus gobernados”, consideró Rodríguez.
Organizaciones de derechos humanos han acusado al gobierno de Bukele de violar derechos de personas mediante un régimen de excepción decretado en marzo para combatir a las pandillas. Bajo ese mecanismo han sido detenidos poco más de 52.000 pandilleros.
Justo el pasado 12 de septiembrem, el Congreso de Estados Unidos demostró su preocupación por las presuntas violaciones de derechos humanos en El Salvador debido al estado de excepción impuesto por el gobierno de Nayib Bukele en su guerra contra las pandillas.
Y es que en respuesta a una escalada homicida en la que fueron asesinadas 87 personas entre 25 al 27 de marzo, Bukele solicitó, y la Asamblea Nacional aprobó, un estado de excepción. Fue autorizado inicialmente por 30 días, pero se renovó cinco veces y sigue vigente.
“El gobierno ha respondido a un tipo de crisis de derechos humanos, la crisis de la violencia de las pandillas, creando otra, el desmantelamiento del estado de derecho”, dijo el pasado lunes el congresista demócrata Jim McGovern.
El gobierno del presidente estadounidense Joe Biden ha expresado su preocupación porque la medida “reduce drásticamente la protección de los derechos civiles”, afirmó durante la audiencia una de las panelistas, Emily Mendrala, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para América Latina.
Washington defiende la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, pero “algunas de las medidas tomadas durante el estado de excepción van en contra del establecimiento de estándares de derechos humanos y son insostenibles desde una perspectiva práctica”, añadió.
Recientemente la subdirectora para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Tamara Taraciuk, dijo que el régimen de excepción “ha resultado ser un desastre en materia de Derechos Humanos.
Las polémicas del presidente Bukele
El presidente más joven
El primero de junio del 2019, Nayib Bukele, de 37 años, se posesionó como el presidente más joven elegido democráticamente en El Salvador para el período 2019-2024. Llegó al poder con la promesa de acabar con la corrupción, la violencia y mejorar las finanzas del país. A su ceremonia de posesión no asistieron Maduro ni Ortega, pero sí Duque.
La toma del parlamento
El 9 de febrero del 2021, solo ocho meses después de comenzar su mandato, Bukele llegó a una sesión del Parlamento rodeado de policías y militares, a exigirle a los legisladores que aprobaran un préstamo de 109 millones de dólares al gobierno para financiar a sus fuerzas armadas.
La revolución del Bitcoin
En agosto del 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en declarar al Bitcoin como moneda oficial a la par del dólar. Bukele, principal promotor de la criptomoneda, propuso la construcción de una “ciudad Bitcoin” libre de impuestos. El experimento ha tenido terribles resultados financieros..
Estado de excepción
Después de que en el país se registrarán 87 asesinatos en dos días, Bukele decretó el 27 de marzo un régimen de excepción para frenar en seco la violencia de las pandillas. Desde entonces, el régimen se ha extendido en seis ocasiones y, según cifras del gobierno, ha llevado a la captura de más de 50 mil pandilleros.
La reelección
En la noche de este jueves, el presidente salvadoreño anunció que, luego de conversarlo con su familia, había tomado la decisión de lanzarse a la presidencia en las elecciones del 2024. Si bien la constitución de ese país no permite la reelección inmediata, un fallo de la Corte Suprema de Justicia del 2021 le permitiría quedarse en el poder.