El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy perdió nuevamente contra la justicia de su país. Este miércoles, el Tribunal de Apelación ratificó su condena, lo que lo convierte en el primer mandatario de la nación en tener que cumplir una pena privativa de la libertad.
Tras apelar en dos ocasiones la decisión del Tribunal Correccional de París, Sarkozy fue condenado a un año de prisión domiciliaria, esto luego de ser encontrado culpable por el delito de tráfico de influencias y corrupción.
Sarkozy, con 69 años de edad, no solo perderá su libertad, también quedará inhabilitado políticamente y no podrá ejercer ningún cargo público durante los próximos 3 años. Un duro golpe para su carrera política, teniendo presente su liderazgo en la derecha francesa, desde donde aún mantiene relaciones cercanas con el Gobierno de Emmanuel Macron.
En 2021, el expresidente había llamado a juicio por el Correccional de París, donde fue encontrado culpable y sentenciado a 3 años de prisión. Dictamen que refutó y que luego en 2023 el Tribunal de Apelación ratificó, disminuyendo el cumplimiento de la pena a 1 solo año de privación domiciliaria.
Ahora, el condenado exmandatario está a la espera de las indicaciones del juez, quien le indicará cómo cumplirá su condena domiciliaria.
El caso contra Sarkozy viene desde el 2014, cuando las autoridades encontraron que este se estaría valiendo de su calidad de presidente para persuadir a un magistrado a favorecerlo en otro juicio que corría en su contra.
El hecho, conocido públicamente como el caso Bismuth, salió a la luz luego de que se interceptaron las llamadas del entonces presidente con el magistrado de una alta corte que participaba en un caso en su contra. Paul Bismuth fue el nombre que usó Sarkozy para comunicarse de manera clandestina con el togado,
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Las conversaciones revelaron que a cambio de que el magistrado le rebelara al mandatario información privilegiada sobre el caso, este le prometía un puesto diplomático en el Principado de Mónaco.
La investigación avanzó y fue en 2021 cuando el Tribunal Correccional lo encontró culpable por tráfico de influencias, decisión que apeló en repetidas ocasiones.
Ahora, la defensa del exmandatario anunció que llevarán el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, asegurando que su nombre saldrá limpio. Sin embargo, su popularidad parece irse a pique tras los serios cuestionamientos éticos que se le hacen a su vida política.
Si bien no es el primer mandatario francés condenado, si es el primero que cumplirá condena. En 2011 el expresidente Jacques Chirac también fue condenado a prisión, pero por motivos médicos no compareció ante dicha pena.