Diez años y contando en el poder completará este mes Xi Jinping en China. Contando porque aspira a tener un tercero por cuenta de una reforma constitucional que hizo en marzo de 2018 y que puso fin al límite de dos periodos presidenciales consecutivos.
Así pues, todo parece indicar que Xi conrinuará en el poder y solo falta que esto se protocolice este domingo en la sesión anual de la Asamblea Popular de China. Allí el presidente pareciera tener el camino despejado luego de haber sido reelegido en octubre pasado para otros cinco años como líder del Partido Comunista (gobernante en ese país) y de las Fuerzas Armadas, los dos cargos más poderoso en la política china.
En esta cumbre también se espera que Li Qiang, exjefe del partido en Shanghái y aliado de Xi, sea nombrado como nuevo primer ministro.
Por otro lado, la sesión de la Asamblea podría durar hasta diez días y termine con el respaldo a su presidencia por parte de los 3 mil delegados que se reunirán en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín.
No obstante, el mandato del mandatario de años ha estado marcada por señalamientos sobre su estricta política de cero covid en medio de la plandemia, en el que los confinamientos y cuarentenas estrictas fueron la prinicipal herramienta implementada.
Respecto a la reelección de Xi Jinping, el profesor de la Universidad Nacional de Singapur, Alfred Muluan Wu, expresó que “es probable que la opinión pública no lo vea con buenos ojos: la política de cero-covid dañó la fe de la población”, pero añadió que el mandatario aún goza de una posición “bastante fuerte” en la cumbre del partido que lo hace incuestionable.
De hecho, el gigante asiático mantuvo hasta diciembre de 2022 una de las políticas por la pandemia más estrictas del mundo, que consistían en realizar pruebas masivas y largos confinamientos que terminaron afectando el crecimiento económico y la vida social, así como con movilizaciones sociales en contra.
Tras la explosión de las protestas, esta política sanitaria se desmanteló poco después, lo que desencadenó una ola de contagios y muertes que las autoridades recién informaron oficialmente.
Ante esto, el presidente de China Strategies Group, Christopher Johnson, señaló que estas marchas “le dieron (al presidente) lo que estaba buscando”, dado que si dejar de implementar esa política funcionaba “podía decir que escuchó a la gente, pero si iba mal, podía culpar a los manifestantes y las 'fuerzas foráneas hostiles' que su jefe de seguridad sugirió públicamente que estaban detrás de ellos”.
Con todo y las advertencias de expertos económicos sobre las perspectivas de bajo crecimiento económico –el más bajo en décadas–, parece casi un hecho que Xi será reelecto para un tercer periodo, en parte, gracias a que ha llenado los principales órganos del partido con personas leales a él.
Entre tanto, los delegados de la Asamblea Nacional y de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino también aprobarán una serie de cambios de personal y debatirán asuntos diversos, como la recuperación económica y una mejora de la educación sexual en los colegios, según informaron medios de ese país.
Estas reuniones de la Conferencia sirven de foro para que los asistentes presenten nuevos proyectos, pero influyen poco en la gestión más global de China, que este año se encuentra en una relación distante con los países de Occidente y hasta de tensión con Estados Unidos.
De hecho, con este último país ha sostenido una disputa por unos supuestos globos de espionaje encontrados en norteamérica, lo cual aumentó la preocupación existente por la posición de Pekín sobre la invasión de Ucrania por parte de Rusia, país aliado.
Finalmente, el domingo el actual primer ministro Li Keqiang anunciará el objetivo sobre el producto interno bruto para el próximo año y un compromiso para incrementar el gasto militar.