La crisis migratoria que ha ido saturando las fronteras de los países a los que llegan miles de migrantes con el objetivo de alcanzar el llamado “sueño americano”, ha llevado a que las naciones afectadas por este fenómenos tomen medidas, y México no está exenta de ellas.
El Gobierno mexicano, en cabeza del presidente Andrés López Obrador, anunció que llegó a un convenio con Estados Unidos para tratar de descongestionar la frontera entre ambos países, atiborrada de miles de migrantes que vienen de distintos países del mundo; para hacerlo, el país azteca empezará a deportar a los migrantes que sean detenidos en la frontera.
Y es que según las autoridades migratorias, México está desbordado por el fenómeno y a diario más de 8.000 personas llegan a la frontera con Estados Unidos por los territorios de El Paso, Eagle Pass y San Diego; por esta razón, se buscará despresurizar el paso irregular y se realizarán “gestiones con los gobiernos de Venezuela, Brasil, Nicaragua, Colombia y Cuba para que reciban a sus connacionales”, como lo explicó a distintos medios de comunicación la jefa de la diplomacia mexicana, Alicia Bárcena.
Entre las medidas adoptadas por México, está la de “evitar el paso de migrantes irregulares por su territorio usando trenes de carga, luego que el mayor operador ferroviario local detuviera esta semana el 30% de sus operaciones, agobiado por el flujo de indocumentados”.
El Instituto Nacional de Migraciones (INM) acordó “15 acciones” con autoridades locales, la empresa Ferromex y la Patrulla Fronteriza estadounidense (CBP por su sigla en inglés) que incluyen “intervenciones” a migrantes que estén en los trenes, carreteras o en la vía pública y el “retorno” a sus países, según detalló en un comunicado.
El convenio, pactado tras una reunión en la norteña Ciudad Juárez (estado de Chihuahua, fronteriza con Estados Unidos) pretende “evitar que las personas migrantes arriesguen su vida al utilizar ese medio de transporte (tren) con la intención de llegar a la frontera”, dice el documento.