Los casos de corrupción, el fracaso en la lucha contra el narcotráfico, la rampante inseguridad en México, y una merma en la calidad de vida de distintos sectores de la sociedad, han significado para el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), uno de los peores momentos en su historia.
La impopular gestión de Enrique Peña Nieto no solo afecta al mandatario. Su bancada —tal vez la más tradicional y poderosa del país—, está perdiendo terreno frente al avance de la centroderecha.
Un sondeo publicado el domingo por el diario Reforma —realizado a 1.200 personas y con margen de error del 3,3 %— confirmó en buena medida esas inconformidades de la población mexicana. Si las elecciones presidenciales se hicieran hoy y no en 2018, el conservador Acción Nacional (PAN) triunfaría al obtener un 27 % de los votos frente al 22 % que conseguiría el PRI.
Según otra encuesta del mismo diario publicada la semana pasada, Peña Nieto tiene un nivel de aprobación del 23 %, similar al del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Causas
Ayer, durante una entrevista a la cadena Televisa, el presidente mexicano respondió tajantemente ante este escenario.
“Desde que asumí la responsabilidad de ser presidente de México, tengo claro que no llegué aquí para ganarme una medalla de popularidad. Si así hubiese sido, entonces hubiese dejado de hacer los cambios, las transformaciones que el país necesita y que sé que le van a dar a México un futuro de mayor oportunidad para las nuevas generaciones”, afirmó Peña Nieto
¿Qué es lo que fundamentalmente le molesta a los ciudadanos de su gestión? En diálogo con EL COLOMBIANO, Javier Valdez, periodista y escritor mexicano, enumeró los asuntos que lo hicieron impopular.
“La violencia y la inseguridad influyó mucho para que tras el gobierno de Felipe Calderón (2006 - 2012) el PAN perdiera las elecciones, pero con el PRI la situación no cambió. Se mantiene un régimen corrupto que se sostiene con complicidades. De eso la gente está hastiada, en primer lugar de la violencia, que los carteles del narcotráfico sigan operando con colaboración del aparato estatal”, aseguró.
“En este sentido la lucha contra la corrupción es otra deuda, el gobierno es el mismo que encabeza los principales escándalos, como es el caso de la mansión. Y por último el combate a la pobreza. No hubo avances, por el contrario cada vez más retrocesos, evidentes en el sistema educativo y de salud”, argumentó.