La ONG Acción Contra el Hambre denunció, el pasado martes, que el 30 por ciento de los menores de dos años que residen en la Franja de Gaza, donde más de la mitad de la población son niños, sufre de desnutrición aguda, una cifra que se ha incrementado significativamente desde que comenzó la ofensiva israelí contra la zona el pasado 7 de octubre.
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Así lo ha manifestado la coordinadora de Nutrición del equipo de emergencia de la organización sobre el terreno, Cristina Izquierdo, que ha indicado durante un acto celebrado en la sede de la ONG en Madrid que “antes del estallido del conflicto en Gaza esta tasa de hambre era del 0,8 por ciento”.
“La proyección es que siga empeorando debido al nivel de destrucción de las infraestructuras, que afecta a hospitales, escuelas, instalaciones eléctricas...”, ha lamentado Izquierdo, que ha puntualizado que “no hay servicios básicos” para una población que está “al borde de la hambruna”.
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Debido al rápido deterioro de la situación humanitaria en la zona, los trabajadores de la organización se han visto abocados a tomar medidas de acción sobre la “causas directas” del hambre, tal y como ha explicado antes de manifestar que para poder declarar la hambruna deben cumplirse una serie de criterios fundamentales que ahora mismo no son fácilmente verificables dadas las características de la crisis en Gaza.
“Tiene que darse un consumo bajo de alimentos (al menos el 20 por ciento de la población tiene que tener un grave o extremo problema para obtener alimentos o medios para hacer frente a este déficit), una tasa de desnutrición aguda altísima, superior al 30 por ciento en menores de cinco años y una mortalidad excesiva”, ha dicho.
En el caso de Gaza, ha matizado, “actualmente no se puede saber con certeza si se cumplen estos tres indicadores debido a la falta de acceso a la población para realizar los muestreos pertinentes y representativos que permitan estar seguros de los datos recabados”. “Tenemos datos que permiten hacer proyecciones y esas proyecciones mencionan que en los próximos meses podríamos llegar a la fase de hambruna. (...) No vamos a tener la certeza absoluta hasta que podamos acceder a la población”, ha señalado.
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Por su parte, Rafael de Prado, experto en la relación entre hambre y conflicto, ha indicado que existen tres factores fundamentales que llevan a estas crisis en todo el mundo; el conflicto, las consecuencias climáticas y el aumento de los precios de la energía y los alimentos. “Todo esto hace que el hambre y el hambre aguda crezcan de forma considerable. Hay una serie de patrones comunes que encontramos en todas las situaciones de conflicto”, ha afirmado.
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En el caso de Gaza, ha hecho hincapié en que se trata de una crisis de largo recorrido, lo que constituye un “factor erosivo adicional”. En este sentido, ha solicitado un “alto el fuego inmediato e indefinido y un acceso sostenido y seguro” al enclave palestino. “Las organizaciones como la nuestra son el último recurso, y si esto no funciona se produce el colapso total”, ha sostenido antes de resaltar la importancia del Derecho Internacional.
Tal y como ha puntualizado, lo que se vive en Gaza “no es hambruna, pero la gente ya se muere por enfermedades derivadas de la malnutrición”. Por eso, ha hecho un llamamiento a “trabajar de forma preventiva, sin esperar a que se produzca la hambruna, cuya declaración depende de un proceso complejo por parte de un comité”.
DISTRIBUCIÓN DE LA AYUDA
De Prado ha querido destacar así la importancia de que los pasos fronterizos permanezcan abiertos, con la entrada fluida y continua de ayuda, mientras que ha descartado el lanzamiento de ayuda humanitaria: “estas soluciones han mostrado ser muy poco efectivas”.
A él se ha sumado la coordinadora de proyectos de emergencia, Fenia Diamanti, que ha expresado que “ahora mismo todo en Gaza es muy complicado”. “La cosa más fácil y simple requiere un trabajo de coordinación y preparación extremo. En Gaza no existe nada. Los expatriados que trabajan en el sector humanitario tienen que llevar toda su comida, sus artículos, de higiene, todo”, ha explicado la que también fuera jefa de base de Acción contra el Hambre.
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“En las últimas semanas y tras varias evacuaciones, solo podemos distribuir agua potable, kits de refugio y lo poco de comida fresca que queda”, ha declarado Diamanti, que ha expuesto que los productos que entran en Gaza son después “supervisados y controlados por las autoridades israelíes”.
“Una vez dentro no hay capacidad de descargar las ayudas porque el paso de Rafá se ha convertido en un área de combate. Todo entra por Kerem Shalom y no hay capacidad de descarga, almacenamiento y traslado. No hay carreteras. Es casi imposible llevar las cosas desde el sur hacia el norte, más allá de la zona de entrada. Tampoco hay combustible y sin combustible no funcionan los pozos, ni las plazas de desalinización ni los hospitales... Nada”, ha aseverado.
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Sobre las posibles vías de acceso para la entrada de ayuda humanitaria, ha detallado que “una sola vía no sirve en sí misma”. “Los lanzamientos no son suficientes y cuestan muchísimo, además de que no cubren las necesidades básicas de la población. Tampoco podemos depender de la ayuda por vía marítima. Necesitamos que se abran las vías terrestres, tanto desde el norte como desde el sur. (...) Hay que hablar de cómo descargar, supervisar, controlar y mover la ayuda”, ha continuado.
Diamanti ha mostrado su pesar por el hecho de que “los expatriados tengan más acceso a la tierra del que tienen los propios palestinos” y ha apuntado a que las calles del norte de Gaza son ya irreconocibles tras los bombardeos. “Más de la mitad de los gazatíes son niños, pero no te das cuenta hasta que estás allí y los ves por todas partes. Más del 80 por ciento de la infraestructura está destrozada, no hay donde ir”, ha añadido.
LAS CIFRAS
El artículo Hambruna en Gaza: un ejemplo de la crisis humanitaria global, de Alex de Waal, da cuenta de la gravedad de la situación. Entre otras cosas, dice que el sistema de clasificación del Comité de la Fase de Seguridad Alimentaria Integrada (IPC) publicó un informe con cifras sin precedentes en escenarios escenario de emergencias alimentarias agudas que desembocan en hambrunas.
“Del 2,2 millones de personas en Gaza, el 95% fueron clasificadas como en “crisis”, “emergencia” o “catástrofe”, una situación nunca antes vista desde que se inició la IPC creado a mediados de la década de 2000”.
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