El primer ministro británico, Boris Johnson, conservó este lunes su puesto gracias al apoyo de una mayoría de diputados conservadores en la moción de censura interna sobre su liderazgo.
Sin embargo, el jefe del Ejecutivo, castigado por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante la pandemia, sufrió un fuerte golpe al ver cómo 148 parlamentarios “tories” (conservadores) votaron por retirarle la confianza.
La moción de censura fue convocada por el escándalo de las fiestas durante la pandemia que ha erosionado la imagen pública de Johnson y ha desplomado a los conservadores en las encuestas, que sufren al mismo tiempo el desgaste por la crisis del coste de la vida.
Diputados “tories” de todas las facciones del partido, desde el ala dura “brexitera” hasta la más moderada, habían expresado en las últimas semanas un creciente descontento con su propio Primer Ministro.
Amenazado desde hace meses por este escándalo, conocido como “partygate”, del que durante un tiempo parecía haberse salvado gracias al cambio de foco por la guerra de Ucrania, el controvertido líder británico se enfrenta al veredicto de los 359 diputados de su mayoría parlamentaria.