El ex primer ministro de Reino Unido Boris Johnson y el antiguo titular de Economía Rishi Sunak aparecen como posibles aspirantes a suceder a Liz Truss como líder del Partido Conservador y nuevo jefe del Gobierno británico.
Después de la dimisión de Truss del pasado jueves, tras apenas 45 días en el poder, el Partido Conservador abrió el proceso interno para elegir al nuevo inquilino de la residencia oficial del número 10 de Downing Street en el plazo máximo de una semana.
Los aspirantes tienen hasta el medio día del lunes para presentarse, pero necesitarán el apoyo de cien diputados conservadores para pasar a la segunda ronda.
Varios diputados “tories” han pedido el retorno de Johnson al poder, por considerar que es el único que tiene el mandato del electorado para hacerse cargo del Gobierno, a pesar de que se vio forzado a renunciar al cargo en julio después de que numerosos miembros de su Ejecutivo dimitieran por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante la pandemia.
Sunak es otro favorito, después de que quedara segundo –por detrás de Truss– en las internas que se celebraron durante el verano para elegir al sucesor de Johnson.
Para muchos diputados, Sunak es el político mejor situado para hacer frente a la crisis económica provocada por el alza de los precios energéticos y las turbulencias en los mercados, causadas estas últimas por el controvertido programa económico de Truss, con recortes fiscales, pero que después debió revertir.
La líder de los conservadores en la Cámara de los Comunes, Penny Mordaunt, que quedó en tercer lugar en las internas del verano, aparece como posible aspirante y figura unificadora de la formación.
Los candidatos a suceder a Truss deberán contar con el respaldo de al menos 100 de los 357 diputados “tories”, según lo establecido por el Comité 1922, que agrupa a los parlamentarios conservadores que no tienen ningún cargo ministerial.
En caso de que queden dos aspirantes en estas internas del grupo parlamentario conservador, serán los afiliados de la formación los que tengan la última palabra en una votación por internet.
¿Qué pasa si Boris Johnson reemplaza a Liz Truss?
Algunos diputados conservadores, los del ala más a la derecha de la formación –euroescéptica hasta la médula–, reclaman el regreso de Boris Johnson a la arena política, como si las circunstancias en las que se vio forzado a dimitir el pasado julio -tras masivas dimisiones de ministros por las fiestas en la residencia de Downing Street durante la pandemia- fueran nimias o nunca hubieran ocurrido.
Estos seguidores ven en Johnson al único político capaz de remontar la deriva de los conservadores en las encuestas –están ahora 30 puntos por debajo de los laboristas– y ganar las elecciones generales británicas que se celebrarán en unos dos años.
“El regreso de Johnson podría detener las terribles encuestas actuales y ver alguna mejora en la fortuna electoral de los conservadores. Sin embargo, su atractivo personal ha disminuido significativamente y es poco probable que su posible elección se traduzca en una victoria conservadora en los comicios”, dijo Mycock.
John Curtice, profesor de Políticas de la Universidad de Strathclyde, ha comparado la crisis en el Partido Conservador con la que afrontó el exprimer ministro “tory” John Major a finales de los pasados años noventa, cuando la reputación de la formación se hundió por el desplome de la libra, que fue retirada en 1992 del mecanismo de cambios del Sistema Monetario Europeo (SME).