Un hecho tiene en alerta máxima a las autoridades electorales en Estados Unidos. Y es así debido a que a llegaron unas cartas sospechosas a centros de votación y edificios gubernamentales en seis estados de ese país.
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Estos documentos contenían restos de fentanilo o polvo blanco y, además, venían acompañadas de amenazas y símbolos políticos. Ante esto, los trabajadores de estas instituciones pidieron ayuda a la policía, los bomberos y autoridades de salud.
La razón: quieren abastecerse de naloxona, un medicamento que revierte las sobredosis que producen esas sustancias.
Aunque el riesgo de intoxicación por contacto accidental es realmente mínimo, los funcionarios afectados no quieren dejar en manos del azar su salud, ante la epidemia de adicción al fentanilo que afecta a más de 100.000 personas al año en Estados Unidos.
En ese sentido, el encargado del personal del centro electoral del condado King, en Seattle (Estado de Washington), Eldon Miller, aseguró que “mi equipo suele estar muy expuesto simplemente porque estamos abriendo miles de millones de papeletas, dependiendo de las elecciones”.
“Siempre digo a mi equipo: ‘su seguridad es lo más importante para mí’”, agregó el funcionario.
Estas cartas se enviaron a centros de votación en los estados de Georgia, Nevada, California, Oregon, Washington y Kansas. En algunas de estas zonas se interceptaron antes de que llegaran a su destino, mientras que otras generaron evacuaciones y que se retrasaran el recuento de votos de las elecciones para gobernador en tres estados de ese país.
A pesar de que estas cartas tenían símbolos asociados a posturas de izquierda –como el símbolo antifascista, una bandera del orgullo LGBTIQ+ y un pentagrama–, hasta ahora no hay claridades sobre si este ataque está relacionado con política.
El fentanilo –sustancia que estaba en las cartas– es un opiáceo que puede ser hasta 50 veces más potente que la heroína y en Estados Unidos está causando una crisis de salud pública.
Esta situación en los estados mencionados se suman a los registrados hechos de acoso, intimidación y amenazas que han recibido empleados electorales desde 2020, luego de que Donald Trump perdiera las elecciones presidenciales frente a Joe Biden y que sus seguidores difundieran información falsa sobre ese proceso electoral, cuyos resultados el expresidente señaló de ser fraudulentos.
Estos hechos son materia de investigación por parte del FBI y del Servicio de Inspección Postal de Estados Unidos.
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