Hoy, por primera vez, el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden se encontrarán en un debate, lo cual marca el comienzo de la recta final en la carrera por la Casa Blanca en los comicios del martes 3 de noviembre.
Habrá otros dos más en los que también se enfrentarán los líderes de los partidos, programados para el 15 y 22 de octubre, y otro dedicado a las fórmulas vicepresidenciales, que será el día 7 del mismo mes. En este último habrá un mano a mano entre Kamala Harris y Mike Pence, actual vicepresidente.
La cita de este martes será en Cleveland y sucede dos días después de que se conoció que el mandatario evadió impuestos desde 2012 hasta 2017, cuando aún era empresario, según una denuncia que hizo The New York Times. En su defensa, él alega que se trata de “noticias falsas”.
Sus declaraciones fiscales son el tema del momento en el país y empiezan a dejar al presidente contra las cuerdas, cuestionado por los escasos 750 dólares que pagó en contribuciones al Estado durante ese lapso, a pesar de ser uno de los multimillonarios más conocidos en Norteamérica.
Dos estilos en escena
Trump se caracteriza por un monólogo de discordias, mientras su oponente intenta mostrarse como un político conciliador. Una evidencia de esto es que desde la semana pasada el primero cuestionó la capacidad de Biden de hablar en público en el encuentro de esta noche.
Por eso, le pidió que se practique una prueba de alucinógenos antes del debate, una solicitud que fue ignorada.
Debido a ese tipo de ataques, Mitchell S. McKinney, director del instituto de Comunicación Política de la Universidad de Missouri, vaticina que Biden será el candidato que tendrá un reto mayor en la discusión, porque “Trump ha creado expectativas sobre su actuación diciendo que si tiene una buena participación es porque consume drogas. Hizo que la atención esté sobre él”.
Las campañas también son diferentes. Al tiempo que el candidato-presidente celebra reuniones presenciales con sus seguidores, a veces sin usar tapabocas, su contrincante mantiene una estrategia virtual a través diálogos en redes sociales con los votantes.
En esta contienda hay dos polos marcados. A un costado está el republicano de 74 años, con 1,90 metros de estatura y su discurso ofensivo que lo ha caracterizado desde que disputó el Despacho Oval contra Hillary Clinton, en 2016. Fue un escéptico de la covid y está convencido de que la economía es el centro del país.
En el otro bando está el demócrata de 1,83 metros, quien no sobrepasa la altura del hombro de su rival. Está acostumbrado a hablar con un tono neutro, a apelar a su historia familiar cuando esta en escena y a defender políticas de centro. Tiene 77 años y, de ganar en noviembre, estaría dejando la Casa Blanca con más de 80 años.
Por eso, el profesor McKinney explica que el diálogo será más complejo para Biden: “Necesita ser hábil, mostrarse, más fuerte ante un presidente agresivo”. Dice que la clave para él será enfocarse en una crítica a la gestión del republicano, mientras prevé que este responderá con su discurso tradicional: las discordias.