Hay tantas particularidades en el sistema de elecciones primarias de Estados Unidos como número de Estados tiene el país, 50. Ayer lunes comenzaron las votaciones para elegir al candidato que tendrá la nominación del Partido Demócrata y, con estas, un proceso que irá hasta la semana del 13 de julio, cuando se defina quién será el designado en la Convención Nacional de la colectividad.
Las elecciones primarias son las consultas que hacen los partidos, estado por estado, para definir cuál de los precandidatos se queda con los delegados electorales que tienen estas zonas. Los estados cuentan con su propia ley electoral, así como cada colectividad tiene una metodología de consultas. Que cada uno de estos pueda regularlas da pie a que la mayoría de las primarias tengan fechas diferentes.
“Es un sistema complicado que Estados Unidos implementa como país federal”, afirma el director del Grupo de Estudios de Democracia de la Universidad del Rosario, Yann Basset. El profesor esboza claves como que los Estados tienen electores en función de su número de habitantes y, como las consultas se hacen en fechas diferentes, en algunos la votación se realiza cuando ya se conoce al posible ganador.
Tipos de consultas
Hay dos caminos para definir qué opcionado gana por Estado. El primero son los caucus, una asamblea en la que ciudadanos se reúnen para elegir el postulado de su preferencia. Esos encuentros pueden ser abiertos, permitiendo el ingreso de cualquier persona así esta no esté inscrita al partido, o cerrados, solo con la participación de los militantes.
La segunda vía son las primarias. En estas las autoridades locales organizan un día para sufragar, el voto es secreto y, al igual que en los caucus, pueden ser abiertas o cerradas. Ambas formas de consulta se combinan en un periodo de elecciones primarias, como el que comenzó ayer lunes y terminará en julio.
Quien gane tendrá los delegados de ese Estado o un porcentaje de estos. Para el caso del Partido Demócrata se trata de un sistema con 3.979 dignatarios, de los que un político necesita 1.991 para obtener la nominación. A medida que avanzan las primarias se van sumando los apoyos de los candidatos y son los delegados los encargados de exponer en la Convención Nacional de la colectividad la decisión de su Estado, en una votación interna.
Sumando apoyos
Pero en la convención del partido puede darse un escenario en el que un postulado no consigue el mínimo de delegados que necesita para ganar. Si esto ocurre, aparecen los superdelegados, que son 770 personas con poder de decisión, quienes entran en la contienda y pueden apoyar a cualquiera de los que está en la lista. Con esos nuevos votos en juego, se procede a hacer una nueva consulta en la convención para elegir al nominado.
Y ese es el sistema del Partido Demócrata, porque en el Republicano tienen su propio formato de consultas, con 2.550 delegados y una convención que será entre el 24 y el 27 de agosto. No obstante, para este año esa fase está ensegundo plano ante la ya anunciada aspiración a la reelección de Donald Trump.
“Dentro de los sistemas electorales hay sistemas de nominación y en EE. UU. existe esta figura propia de las primarias”, explica el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Medellín, Pedro Piedrahita. Iowa fue la primera estación del tren electoral con un caucus que se realizó ayer en la noche. Las siguientes serán Nuevo Hampshire el 11 de febrero, Nevada el día 22, Carolina del Sur el 29 y seguirán hasta completar las consultas en los 50 estados.
Después de confirmar al demócrata ganador, este da a conocer su fórmula vicepresidencial y comienza oficialmente la campaña a la elección general del 3 de noviembre. En esos comicios los ciudadanos no votan directamente por el candidato de su preferencia, sino que sufragan por los miembros de un Colegio Electoral, quienes a su vez eligen a un candidato específico según lo que los votantes hayan decidido en las urnas. En esta instancia se habla de votos electorales.
El número de votos electores es equitativo a la cantidad de senadores y representantes a la Cámara que tiene cada Estado. En total son 538, de los que un candidato necesita 270 para ganar la elección presidencial. Cuando un candidato gana en un Estado, se lleva todos los sufragios que este representa.
Con esa ruta por recorrer, la carrera por la Casa Blanca apenas comienza. Son 12 los demócratas que le apuestan a la nominación mientras en el bando republicano Trump está firme esperando que llegue noviembre.