Antes del anuncio de este martes, Li, por su parte, estuvo dos meses sin participar en ningún acto público.
“En la sexta reunión del comité permanente de la XIV Asamblea Popular Nacional de la República Popular China, el 24 de octubre de 2023 se decidió (...) destituir a Li Shangfu de los cargos de miembro del Consejo de Estado y ministro de Defensa”, informó la cadena estatal CCTV que indicó que Qin también fue depuesto de su cargo en el Consejo de Estado.
Lea aquí: China le mostró dientes a occidente: impulsó ley para blindarse contra el acoso de otras potencias
Los medios no nombraron a un sustituto para Li y no explicaron los motivos de su destitución en apenas seis meses de haber asumido el cargo.
Desde septiembre, la ausencia de Li atizó la circulación reportes de que había sido apartado del cargo. El diario The Financial Times informó a mediados de septiembre que el gobierno estadounidense creía que Li estaba siendo investigado por las autoridades y que había sido destituido.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Wang Zhigang, y el ministro de Finanzas, Liu Kun, también fueron destituidos de sus cargos, según CCTV.
Gobierno con sus más cercanos
Desde su ascenso al frente del Partido Comunista en 2012, Xi Jinping reforzó su control sobre el gobierno, colocando a sus aliados políticos más cercanos en los cargos de mayor responsabilidad.
La lucha contra la corrupción ha sido durante mucho tiempo el caballo de batalla del presidente chino, que nada más llegar al poder lanzó una amplia campaña contra estas malas prácticas. Aunque algunos alaban este esfuerzo para sanear la política china, sus detractores ven también un medio eficaz de deshacerse de sus rivales.
“Rápidamente desde su llegada al poder, Xi Jinping lanzó una purga en los altos escalafones de las fuerzas militares y de seguridad. Y esta continúa actualmente”, sostiene Sheena Chestnut Greitens, experta de políticas autoritarias en Asia Oriental y profesora de la Universidad de Texas.
Siga leyendo: “Hacia el sueño de una civilización global”: columna del saliente Embajador de China en Colombia
Para el mandatario chino, la corrupción constituye una “amenaza fundamental” porque “hace que la gente sea fiel a los beneficios personales, más que al Partido”, explica a la Agencia AFP.
Si la campaña parece estar dirigida a posibles competidores, las investigaciones más recientes afectan también a sus aliados más cercanos.
“Que sean destituidos tan rápido (después de su nombramiento) genera interrogantes sobre las informaciones que le envían o no a Xi cuando escoge a las personas” para los ministerios y sobre “qué ha pasado para que sean cesados tan rápidamente”, dice Chestnut Greitens.
Los interlocutores de China “deben preguntarse si las personas con las que hablan tienen realmente poder e influencia en Pekín, o si van a desaparecer y estarán ilocalizables durante meses”, agrega.