Un niño murió y seis civiles quedaron heridos por el impacto de una bomba de racimo rusa sobre la localidad de Kostantinovska, en la provincia ucraniana de Donetsk, según el responsable de la región militar de Donetsk, Pavlo Kirilenko.
“Entre los heridos hay cuatro menores, tres niñas de 5, 11 y 12 años, y un niño de 11 años”, relató en su cuenta en Telegram. Más tarde confirmó que el niño de 11 falleció.
Kirilenko subrayó que los rusos habrían bombardeado de forma intencionada una zona infantil este lunes. “Sobre las 19.00 horas abrieron fuego sobre una zona en la que había gente descansando. Dispararon un lanzacohetes múltiple Smerch con munición de racimo”, aseguró.
“Los rusos demuestran una vez más que están en guerra con los civiles y que no se detienen ante nada en su deseo de matar”, añadió, al tiempo que emplazó a las familias con menores a abandonar la zona.
“Los niños no pueden estar en una zona de guerra. Cuídenlos, evacuen. Les daremos todo lo necesario”, indicó.
El uso de bombas tipo racimo, con capacidad de destruir varios blancos gracias a la separación de sus componentes, ha sido ampliamente criticado por ambos bandos, pues Ucrania también las utiliza.
A propósito, el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksei Reznikov, anunció que a lo largo de la semana entregará a la Administración de Estados Unidos un informe sobre el uso de las polémicas bombas de racimo que Washington suministró a Kiev a comienzos de mes.
En declaraciones concedidas durante el fin de semana a la cadena estadounidense de noticias CNN, Reznikov aseguró que Kiev enviará este informe al Pentágono “probablemente este lunes o martes”. “Informaremos sobre las consecuencias de este uso (de bombas de racimo)”, dijo.
“La próxima semana (en referencia a esta) tendré el primer informe y lo compartiré con mis socios en el Pentágono. Espero que sean más eficientes que las municiones normales”, añadió el ministro de Defensa en sus declaraciones.
Desde Washington, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, confirmó ya la semana pasada que el Ejército ucraniano estaba usando este tipo de municiones “de manera apropiada” y “efectiva” contra Rusia.
“Las están usando apropiadamente. Los están utilizando de manera efectiva y en realidad están teniendo un impacto en las maniobras defensivas de Rusia”, manifestó Kirby ante los periodistas.
Reznikov no ha ofrecido detalles antes de que llegue el informe, pero ha dicho que espera que sean más efectivos “especialmente contra los sistemas de artillería, especialmente durante la lucha contra la batería y también serán eficientes contra los vehículos blindados de transporte de personal, para los vehículos de combate de infantería, también serán buenos contra su infantería en el campo”.
Washington confirmó a comienzos de mes que enviaría bombas de racimo a las Fuerzas Armadas ucranianas, un anuncio que despertó las críticas de Rusia y de los aliados occidentales de Ucrania y Estados Unidos, por los peligros que generan estas municiones.
Estos artefactos, prohibidos en más de un centenar de países, funcionan liberando numerosas minibombas más pequeñas con un gran rango de alcance. Se teme que su uso pueda suponer el minado de grandes zonas.
Ucrania se comprometió ante Estados Unidos a usar las bombas de racimo con fines de desminado y solo contra posiciones rusas, nunca en zonas con población civil. Moscú, por su parte, desconfía de Kiev y ha acusado a Washington de cometer un crimen de guerra.