Evo Morales denunció este fin de semana que la camioneta en la que era transportado fue atacada con armas de fuego por desconocidos y acusó al actual presidente de estar detrás del atentado; sin embargo, desde el Gobierno de Bolivia reaccionaron y dejaron en duda la veracidad de los ataques, acusando de ser una estrategia del líder político para “ganar simpatía”.
La tensión en Bolivia cada vez crece más, pues luego de semanas de bloqueos por parte de seguidores de Evo Morales, el exmandatario denunció a través de sus redes y su programa radial un atentado sufrido en horas de la madrugada este domingo.
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De acuerdo con la denuncia del exjefe de Estado, el vehículo en el que se movilizaba recibió 14 disparos, los cuales llegaron de parte de desconocidos que se movilizaban en tres camionetas. En el video compartido en redes sociales se muestra que el conductor de Morales fue herido, al parecer, por los disparos.
Ante el hecho, el presidente de Bolivia, Luis Arce, condenó el hecho y dio la orden para que se ejecutara una investigación exhaustiva para aclarar lo sucedido. “No es con la búsqueda de muertos que se resuelven problemas ni con especulaciones tendenciosas”, expresó el actual jefe de Estado en sus redes sociales.
Sin embargo, ese mismo tono no lo conservaron otros integrantes del gabinete boliviano, pues funcionarios como el viceministro de Seguridad Ciudadana, Roberto Ríos, cuestionaron al expresidente. “La población ya tiene un criterio sobre un posible autoatentado”, dijo Ríos.